Bandas criminales ticas potencian el ‘outsourcing’ criminal

Nacionales dan servicios de recepción, almacenaje y transporte de droga

Droga decomisada por las autoridades. Foto: MSP.

La dinámica del narcotráfico internacional en Costa Rica ha experimentado una transformación radical. Según el director a.i. del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Michael Soto, el país ha consolidado un modelo de “outsourcing” nacional, donde bandas locales funcionan como proveedores de servicios para poderosas estructuras transnacionales.

¿Qué servicios venden las bandas ticas?

A diferencia de décadas pasadas, donde la presencia de carteles extranjeros era directa y evidente, hoy el negocio se basa en la subcontratación de logística local. Las organizaciones costarricenses ofrecen servicios como:

• Recepción de cargamentos de droga.

• Almacenaje y bodegaje.

• Transporte y redireccionamiento hacia mercados finales en Europa o Estados Unidos.

Este modelo no es exclusivo de Costa Rica, sino que se ha asentado en toda Centroamérica y Suramérica como una forma de optimizar las rutas de paso.

La ventaja del “bajo perfil”

La principal razón de esta mutación es la evasión de los controles policiales. Para las autoridades, un costarricense realizando labores logísticas resulta mucho menos evidente y llamativo que un grupo de extranjeros operando en el territorio nacional. Mientras que en los años 90 predominaba la presencia de colombianos y a principios de este siglo la de mexicanos, el modelo actual permite a los grandes carteles operar con un perfil mucho más bajo.

Supervisores bajo el disfraz de “turistas”

Aunque el trabajo operativo recae en manos nacionales, los cárteles internacionales, como Sinaloa (y sus facciones de “Los Chapitos”, “El Mayo Zambada” y otros) o Jalisco Nueva Generación (CJNG), mantienen cierta vigilancia.

Representantes de estos grupos, así como de organizaciones colombianas o europeas, realizan ingresos temporales al país bajo la condición de “turistas”. Estas visitas son esporádicas y tienen un único objetivo: supervisar que la ruta y el movimiento de la mercancía se cumplan según lo pactado.