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El Banco Central de Costa Rica (BCCR) realizó varios ajustes a las proyecciones económicas del crecimiento del Régimen Especial para el próximo año, que engloba a las empresas en zonas francas, ante la salida de Intel y Qorvo, anunciada la semana pasada.
La exportación de servicios del país experimentaría una contracción del -1,2% en 2026, lo que representa una caída de más de tres puntos porcentuales en comparación con el análisis del Informe de Política Monetaria anterior, publicado en abril.
Además, el aumento en la producción se desacelera a un 3,2%, cifra inferior al crecimiento del Régimen Definitivo, que, a pesar de enfrentar crisis en los sectores agrícola y de construcción, se proyecta en 3,5% para el próximo año.
“El crecimiento en los regímenes especiales se desacelera. Lo que estamos diciendo es que hay una parte que se llama exportación de servicios, que al medirlo se contrae en el 2026 con respecto al 2025. Son empresas que hacen esfuerzo exportador importante”, explicó Roger Madrigal, presidente del BCCR.
La entidad ajustó las proyecciones para 2025 a un 3,8%, mientras que el análisis previo, realizado en abril, lo había situado en 3,6%.
El impacto de la salida de Intel y Qorvo se proyecta para 2026, cuando la estimación bajó de 3,8% en abril a 3,5% en julio.
“No es un efecto inmediato, las empresas no se han ido, aún continúa con una actividad en el primer trimestre del 2026. En el agregado de la economía ese efecto si bien es importante no causa contracción en la economía, causa que se crezca un poquito menos”, agregó Madrigal.
Henry Vargas, director de la División de Análisis de Datos y Estadística del Banco Central, señaló que el impacto representa un 0,4% del PIB, debido a la afectación en el valor de las exportaciones de servicios, el empleo generado y las inversiones realizadas por dichas empresas.
El Banco Central estimó el crecimiento del PIB en el segundo trimestre en 3,9%.
“El ritmo de crecimiento de la producción nacional se moderó en el segundo trimestre del 2025. La tasa de variación interanual se redujo a 3,9%, comparado con el 4,4% del segundo trimestre del año anterior. Por componentes del gasto, el consumo de los hogares determinó, en mayor media, el resultado del trimestre”, comunicó el BCCR.
Madrigal indicó que este sigue siendo un porcentaje elevado, incluso superior al promedio de crecimiento de 3,4% registrado entre 2015 y 2019, antes de la pandemia de COVID-19.
La manufactura lideró el crecimiento durante este período, con un aumento del 10,2%. Le siguieron los sectores de transporte y almacenamiento, servicios empresariales, así como financieros y de seguros.
En cuanto a la inflación, se prevé que ingrese al rango de tolerancia, entre
2% y 4%, en el segundo trimestre de 2026.
El análisis del Banco Central muestra una recuperación en el Régimen Definitivo, gracias a un mejor desempeño esperado en los sectores agrícola y de la construcción.
Ambas actividades han registrado cifras negativas durante varios meses, según el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE).
“La aceleración en el crecimiento del Régimen Definitivo se da desde la perspectiva de dos actividades económicas como la agricultura, que para el 2025 tenemos estimado una contracción de 1,5%, pero en el 2026 estamos estimando un crecimiento de un 1%. Hay un cambio de trayectoria importante”, agregó Vargas.
Los funcionarios destacaron la recuperación en la producción y exportación de piña, reflejada ya en el reporte de junio de la Promotora de Comercio Exterior, así como en el caso del banano.
La construcción cerraría 2025 con un crecimiento del 1,3%, y para 2026 se proyecta un aumento del 2,4%, según estimaciones del BCCR.
