
Cada vez es más frecuente que estudiantes abandonen las aulas. En los últimos años, la deserción educativa promedió poco más de un 2% del total de estudiantes matriculados a nivel nacional.
Aunque se trata de una cifra relativamente baja, el abandono escolar sigue siendo una realidad que impacta al sistema educativo.
Según el Ministerio de Educación Pública (MEP), la principal causa del abandono educativo radica en el bajo desempeño académico del estudiantado.
De acuerdo con los datos de la plataforma ministerial Saber, en 2024 este factor se posicionó como el predominante, con un total de 26.868 estudiantes en riesgo de exclusión, al tratarse de una causa interna del sistema educativo.
No obstante, al finalizar el ciclo lectivo de ese año, fueron 18.729 los estudiantes que efectivamente abandonaron las aulas debido a su rendimiento académico.
“Entre las personas estudiantes excluidas, la mayor concentración se da en la dimensión interna del sistema, donde destaca el factor de desempeño educativo, con una incidencia del 59,54% del total. Al analizar la distribución por tipo de oferta educativa, se observa que la modalidad de Educación de Personas Jóvenes y Adultas presenta los índices más elevados de exclusión”, indicó Gitget Monge, jefa de la Unidad para la Permanencia, Reincorporación y Éxito Educativo.
Ahora bien, dentro de las causas internas del sistema educativo, también se identificó la convivencia educativa como un factor de riesgo de exclusión.
En cuanto a las causas externas, predominan la condición económica, la situación familiar, las dificultades de acceso, los factores culturales, la condición de salud y el riesgo social.
Los datos de abandono
Datos proporcionados por la propia cartera indican que la mayor cantidad de personas estudiantes que abandonan las aulas pertenece a la modalidad de Educación de Personas Jóvenes y Adultas, seguida por el estudiantado de secundaria, primaria y preescolar.
En términos absolutos, los abandonos registrados fueron 18.196 en 2021, cifra que aumentó a 22.763 en 2022, ascendió a 23.750 en 2023 y, según el dato más reciente, descendió a 21.066 en 2024.
Al sumar los datos, el total de estudiantes que abandonaron las aulas durante esos años asciende a 85.755 personas.
“Se trata de un fenómeno multidimensional que no responde únicamente a decisiones individuales del estudiantado, sino que está condicionado por factores estructurales, sociales, económicos, institucionales y culturales, los cuales influyen en las posibilidades de permanencia o reincorporación al sistema educativo”, indicó Monge.
El peso del factor emocional
Por su parte, la psicología también juega un rol determinante en el abandono educativo.
De acuerdo con Ingrid Naranjo, experta en prevención de violencias, las condiciones emocionales asociadas a la deserción están vinculadas a ansiedad, frustración, inatención y, principalmente, a la falta de apoyo emocional y relacional dentro del entorno educativo.
La especialista explicó que muchas personas estudiantes no logran establecer vínculos significativos con sus compañeros, docentes o con la comunidad educativa, lo que genera desmotivación y una sensación de no pertenencia.
También se suma la presión por expectativas no resueltas de padres, madres o personas cuidadoras, lo que incrementa la angustia y el desgaste emocional.
Asimismo, la ausencia de un clima seguro, sumada a situaciones de discriminación, violencia o exclusión, termina por debilitar el interés de permanecer en el sistema educativo. En ese contexto, la decisión de abandonar las aulas responde, en muchos casos, a un proceso acumulativo de desmotivación emocional más que a un hecho aislado.
“Esto evidencia que para muchas personas estudiantes no resulta atractivo permanecer en el centro educativo, ni sostener las relaciones que se generan dentro de él, ya sean presenciales o virtuales. No lo perciben como un espacio satisfactorio, motivador ni significativo al que valga la pena pertenecer”, concluyó Naranjo.
