
La semana anterior dije que para aumentar la producción y generar empleos había una gran oportunidad en la inversión pública, en el impulso a los fideicomisos flexibilizándolos e insistía en la necesidad de promover una política para aumentar la productividad del trabajo. Decía que esto último es la base para que haya salarios crecientes. Hoy quiero llamar la atención sobre la necesidad de diseñar una política para la producción y el empleo.
LA ESTABILIDAD NO ALCANZA. Solo con estabilidad no es posible inducir al desarrollo económico. Esto se ha debatido con insistencia, pues algunos plantean que con abrir mercados y garantizar la estabilidad macroeconómica es suficiente. La realidad ha demostrado que eso no es así. Sin duda se necesitan ambas cosas, pero no se deben olvidar políticas públicas hacia la producción.
Política productiva sectorial. Debe ser sectorial, pues las necesidades de apoyo del turismo, o de la industria manufacturera, o del sector agrícola son distintas. Lo mismo ocurre con los otros sectores, pues cada uno de ellos tiene especificidades propias. Debe entonces el gobierno entender las particularidades de cada sector.
Política productiva Comprensiva. Debe ser comprensiva, pues se requiere crecer y generar empleo en todos los sectores y una política no debe ir en menoscabo de la otra. Por el contrario, la política debe ir acompañando las relaciones intersectoriales y las cadenas de valor que se puedan generar entre sectores. Se abre una enorme oportunidad para las micros y pequeñas empresas si se articulan en esas cadenas de producción.
DEBE ATENDER LOS DOS MERCADOS. El país no puede depender solamente del mercado interno, ni del mercado externo. Ambos deben ser atendidos con políticas complementarias. Los incrementos de competitividad deben orientarse hacia los dos mercados. Esto obliga a que se garantice la capacidad adquisitiva de los consumidores nacionales a lo largo del tiempo. Y el mercado centroamericano debe tener un trato especial.
Debe impulsarse la competitividad. Ya había dicho por qué se debe aumentar la productividad del trabajo. Ese es un componente para la competitividad, pero no es el único. Para ser competitivos se requieren apoyos públicos que abaraten los costos de producción y mejoren el funcionamiento de los mercados. Buena infraestructura vial abarata costos; energía limpia y barata es necesaria, disminución de trámites, reduce costos. Estabilidad en las reglas evita litigios. El buen manejo macroeconómico, desde luego, ayuda. Por ello hoy en día lo fiscal cobra particular importancia.
Debe ser ambientalmente “amistosa”. Los procesos productivos deben ser respetuosos con la naturaleza para garantizar el largo plazo. Hay amenazas claras sobre las especies; hoy se acepta que el cambio climático es una realidad, el uso de las aguas se ha vuelto crítico; Costa Rica vende naturaleza, como parte de su marca país. Y debe mantenerse verde. Esto obliga a que la política productiva incluya explícitamente el tratamiento del capital natural y que internalice los costos asociados al manejo del ambiente. La producción catalogada como ambientalmente amistosa tiene un reconocimiento competitivo adicional en los mercados.
EL EMPLEO EN EL CENTRO DE LA POLÍTICA PRODUCTIVA. Todo este esfuerzo de política para la producción debe tener como propósito principal el incremento del empleo nacional. Por ello reclamo que la política monetaria deje de pensar solo en estabilidad de precios y piense también en la generación de empleo. Y por ello insisto en la necesidad de aprobar el proyecto 18.056 que está en la Asamblea, para que el empleo pase a ser un objetivo principal del Banco Central. Señores diputados, ¿qué esperan para votarlo?