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El ataque perpetrado por un gatillero en 2024 no solo dejó gravemente heridos a un opositor nicaragüense, Joao Maldonado, y a su esposa, Nadia Robleto, sino que también expuso el grave peligro al que estuvieron sometidos peatones inocentes.
Los hechos ocurrieron mientras el vehículo en el que viajaban Maldonado y su pareja se desplazaba por San Pedro de Montes de Oca. En ese punto, una motocicleta con dos ocupantes, ambos con cascos negros, los rebasó por la izquierda.
El acompañante, vestido con una camisa blanca y portando un bulto negro, disparó en ráfaga hacia la ventana del conductor. En el sitio se recolectaron cuatro casquillos calibre 9 mm.
La ráfaga, en una zona concurrida, desató el pánico. Una mujer que caminaba por la acera en dirección a los disparos tuvo que correr para salvar su vida, mientras que dos peatones lograron cruzar la calle segundos antes, según relató durante el juicio Berny González, investigador del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).
González enfatizó que fue un milagro que no resultaran terceros heridos o fallecidos, debido a la forma en que se ejecutó el ataque contra las dos víctimas.
Nadia sufrió un disparo cerca de la nuca, mientras que Joao recibió siete impactos en el tórax y la espalda.
Pese a la hemorragia, Maldonado condujo 1.200 metros hasta la entrada de San Pedro, donde médicos le realizaron un “empaquetamiento” de urgencia para contener el sangrado, antes de trasladarlo para someterlo a una cirugía de emergencia.
Varios meses después del ataque, agentes judiciales realizaron varios allanamientos como parte de la investigación del atentado contra Maldonado y Robleto.
Uno de estos operativos se llevó a cabo en la casa de un sospechoso de apellido Rivas, donde se decomisaron tres teléfonos celulares.
El investigador judicial a cargo del caso relató que solo uno de los dispositivos contenía material de interés para la investigación.
En las fotografías almacenadas en el celular se ubicaron dos imágenes de Maldonado: una de su rostro y otra de cuerpo entero.
Además, se localizó una fotografía de una pistola calibre 9 mm, tomada a las 8:20 a. m. del día de los hechos, el 10 de enero de 2024.
Por otra parte, se encontraron fotografías del vehículo de las víctimas en la Ruta 39 (Circunvalación), así como imágenes tomadas desde otro vehículo en movimiento. También se ubicó una fotografía tomada en un restaurante del hotel San José Palacio, donde Maldonado sostuvo una reunión con otra persona nicaragüense.
La investigación determinó que las víctimas venían siendo vigiladas en el Hotel San José Palacio por dos sujetos.
El seguimiento se realizó en un vehículo Hyundai de color blanco, alquilado por un hombre de apellido Rugama, quien lo condujo durante las labores de vigilancia y, días después, huyó a Nicaragua.
Posteriormente, apareció la motocicleta con dos ocupantes que ejecutaron el plan orquestado contra las dos víctimas.
La Policía concluyó que se trató de una operación criminal planificada, con roles divididos entre las labores de espionaje, seguimiento y ejecución.
El juicio continuará en octubre y se espera que las dos víctimas, Maldonado y Robleto, declaren de manera virtual, ya que se encuentran fuera del país.