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La asistencia humanitaria en estos momentos es indispensable. Algunas naciones la necesitan más que otras. El derecho internacional humanitario es vulnerado cuando menos se piensa y tal vez, cuando más se necesita, como sucede cuando existen países en conflicto, agravado por las carencias financieras que ellos tienen. El ejemplo más fácil que podemos tener es lo que está pasando con el cambio climático que afecta la vida no de una nación, ni de una región, sino de todo el planeta. Otro es la delincuencia y la creciente desigualdad. Si no se ataca pronto el problema, se terminará la vida de millones de hombres, mujeres y niños. En estos momentos, existen países enteros desestabilizándose, los vemos y lo ignoramos a pesar de los miles de personas que están siendo obligadas a huir hasta de sus hogares. Costa Rica no es ajena al problema, no porque no lo tenga o apenas comienza, sino que está. Estoy leyendo en una revista española algo que asusta, veo que más de 120 millones de personas necesitan asistencia humanitaria, esto es una barbaridad, difícil de creer en pleno Siglo XXI. La verdad, los complejos desafíos están marcando las pautas sin que ninguna organización pueda enfrentarlos por sí solos y como lo ha dicho un colega, se sigue y que “viva la pepa”, sin pensar que al menos por hoy, se hace necesaria la restauración de la confianza en la capacidad de nuestras instituciones nacionales e internacionales. El reto es muy grande como para estar “distraídos” y como he mencionado, considerando no estar metidos en la danza; todo lo contrario, estamos obligados a conseguir rápidamente nuevos líderes políticos, honestos, sin “compromisos”, que trabajen por Costa Rica. Será la única forma de poder hacer frente a estos retos. El nuevo líder que aparezca será el responsable de inspirar nuestras políticas y decisiones financieras. Recordemos tener cuidado. Existen países cercanos afrontando grandes conflictos con enorme costo humano y económico, pudiendo ser obstáculo para el desarrollo humano. No estamos vacunados en este “suelo”, donde hay pequeños grupos detrás de ellos con deseos de contagiarse, ¡Cuidado! Sabemos que estas naciones no están respetando los derechos humanos, que no están comprometidos con la justicia nacional e internacional. Lo más importante, se hacen tontos en la impunidad. En muchísimos países, es necesario que se transformen las vidas de los más vulnerables, esos que viven condiciones de pobreza, los que están expuestos a los peligros naturales, la elevación del nivel del mar. Aseguremos una educación de calidad para todos. Cumplamos con las promesas de un desarrollo sostenible ocupándonos de estas personas. Anticipemos a las crisis, no esperamos que nos lleguen. Encontremos los modos inteligentes de movilizar los fondos, diversificando y utilizando la mayor variedad de instrumentos financiaros. En este país tan lindo, quienes ya peinamos canas, estamos acostumbrados a vivir con armonía, ¡pensemos!……