
Las autoridades judiciales reconocen que no conocían hasta el momento una estructura criminal con “tanta potencia” en el país como la del cártel del Caribe Sur, en especial por la organización que tenían las agrupaciones delictivas.
Michael Soto, director a.i. del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), indicó que los cabecillas de las bandas eran sumamente sigilosos para salir de los lugares donde estaban resguardados.
“Para que el cabecilla del grupo pudiera salir a la calle, primero salían un grupo a ver el entorno y hasta utilizaban drones para tener esa posibilidad”, explicó en el programa radial “Voces MP” del Ministerio Público.
Soto detalló que este cartel tenía contactos a lo interno y externo, que contaban con un área de logística marítima y terrestre, así como un área de tecnología y de seguridad bastante robusta para mover a los cabecillas.
“Además del tema de legitimación de capitales, lugares de residencia de muy alto perfil, vivían una vida bastante ostentosa, viajes exóticos, vehículos blindados y una serie de características que son poco comunes en territorio nacional”, dijo.
Estas circunstancias hicieron que la investigación tuviera que extenderse por muchos años, debido a las características especiales de los cabecillas y de la manera en que estructuraban los grupos.
“Este tipo de grupos criminales tienen una gran resiliencia, una gran capacidad de reorganizarse y de sobrevivir a ciertos golpes que se les van dando”, afirmó.
Para Mauricio Boraschi, fiscal adjunto, se trabajaron un sinfín de casos a nivel de investigación de homicidios y decomisos de droga, mientras se lograba tener toda la estructura.
“Yo diría que más bien frente a la dimensión de este grupo criminal, yo creo que tanto el OIJ como el Ministerio Público logramos hacer un trabajo en tiempo récord”, afirmó.
Soto afirmó que a pesar de que la desarticulación de este primer cartel criollo es una excelente noticia, esto representa un mal panorama para el país.
“El tener la capacidad de una estructura criminal es de análisis y preocupación. Ya salió el índice global de crimen organizado y posiciona a Costa Rica, un dato muy triste, como el país número 16 en tema de narcotráfico”, añadió.
Asimismo, lamentó las “malas calificaciones” en este índice, relacionado con trata de personas, cibercrimen y elaboración de “drogas de diseño”.

