Así se acabarían los asaltos a las pulperías

¿Para qué tanta vara? Eso le escuché decir a dos señoras, mientras esperaba frente a la catedral de Heredia. Se referían al hecho de que los delincuentes apresados son puestos en libertad casi de manera inmediata. Es lo que yo llamo la justicia del lapicero. Tan solo con “echar a chayotera” (estampar la firma) y […]

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¿Para qué tanta vara? Eso le escuché decir a dos señoras, mientras esperaba frente a la catedral de Heredia. Se referían al hecho de que los delincuentes apresados son puestos en libertad casi de manera inmediata. Es lo que yo llamo la justicia del lapicero. Tan solo con “echar a chayotera” (estampar la firma) y sin alguna otra prevención o “jalada de aire” (llamada verbal de atención), los delincuentes volverán a sus andadas.

Todos hemos escuchado que detuvieron a un sujeto -digamos de apellidos Ramos Carvajal-, el cual ha sido pasado seis, siete, quince veces al Ministerio Público. Si hacemos una simple suma, hasta un escolar puede obtener el resultado por aritmética, por ser muy sencilla. Entonces ¿por qué anda libre si es un tortero de talla mayor? Para colmo de males, la mayoría son extranjeros que vienen a delinquir y hacernos daño en nuestra integridad física.

Casi me pongo a llorar cuando escuché decir al ministro de Seguridad que la mayoría de presos en nuestras cárceles son costarricenses y pocos los extranjeros que han delinquido. Otra vez, hasta un escolar puede aclarar este asunto: Supongamos que los extranjeros que residen en Costa Rica es el 10% de la población total, en las cárceles debe darse un porcentaje del 90% de presos ticos, versus un 10% de extranjeros. Eso, en buen español y Derecho, quiere decir que tenemos que soportar que del otro lado de nuestras fronteras venga gente a dañarnos…

El señor ministro, en una especie de sofisma, ignora que el cualquier país del mundo siempre, pero siempre, la mayoría de los presos nacionales o autóctonos es superior a la de la gente inmigrante.

A lo largo de mi vida, he visto muy de cerca dos asaltos con arma de fuego en contra de ciudadanos indefensos. Incluso, en una ocasión, me tocó asistir a un vendedor de lotería, quien a escasos tres pasos de donde yo caminaba fue herido de bala por el ladrón. En otra ocasión, vi una Magnum con la que nos amenazaron a todos.

El asalto a comercios pequeños tipo pulpería es algo que no ha podido controlar la población y, mucho menos, la Policía. Por tal razón, expongo aquí una simple idea que espero algunos comerciantes la pongan en práctica, en el lamentable entendido que, cuando capturen a los ladrones, una vez presentados y encartados, serán puestos en libertad con la única garantía de una firmita…

Si el dueño de un establecimiento se preocupa por poner una alarma de pánico con sonido al exterior (digamos, tipo corneta y con protección para no ser destruida) y dos luces que enmarquen el local para poder ubicarlos desde lejos, cuando sea atracado, previa puesta en cubierto el asaltado, con un solo conmutador o apagador, podrá accionar la alarma y las luces en alto (digamos que en un mástil o tubo y a metro y medio en el techo), hace visible para las personas en el exterior, que se está o estaría dando un asalto.

Todos sabemos y entendemos que los asaltantes siempre cuentan con un “chofer designado” para poder escapar lo más rápido que puedan. Un tipo de alarma del negocio para informar al vecindario de que está siendo robado, hará o haría que todas las miradas de las personas que se encuentren alrededor sean testigos de excepción y por acción.

Yo, si fuera un ladrón, preferiría no asaltar un local “blindado” que cuente con este sencillo método de alarma de pánico o de robo en acción, porque inclusive hasta la Policía, al escuchar y localizar visualmente las dos luces en alto del local, pueden hasta sacar sus armas y enfrentar a los delincuentes que salen y al que esté en el exterior en el vehículo de la fuga.

Como decimos los ticos: los habrán madrugado.

Pero… Ya sabemos que en el Poder Judicial como que les da perecilla tener que seguir con los trámites de una denuncia del delincuente encartado. Mejor que “eche la firmita” y que “jale”; que siga asaltando, robando y haciéndose rico a costa de los trabajadores.

Y retomo lo que escuché de las dos señoras heredianas al inicio de este comentario. Para qué me preocupo en hacer este comentario; para qué “tanta vara”, si en el Poder Judicial los soltarán casi de inmediato.

 

*Etimólogo y lexicógrafo

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