
La nueva versión de Moana no solo busca conquistar al público con su historia, sino también con una producción ambiciosa que apostó por llevar al mundo real buena parte del universo de la película.
Entre los detalles más llamativos está la construcción de escenarios y objetos físicos para recrear la aldea de Motunui, con el objetivo de darle una sensación más auténtica y cercana a la cultura polinesia.
Para lograrlo, el equipo de producción trabajó de la mano con artesanos y especialistas del Pacífico, quienes ayudaron a diseñar espacios, herramientas y embarcaciones inspiradas en tradiciones de la región.
Uno de los mayores retos fue la creación de los objetos más icónicos de la historia: el anzuelo mágico de Maui, el remo de Moana y el corazón de Te Fiti. Solo del anzuelo se fabricaron más de 20 versiones distintas, adaptadas para diferentes escenas, mientras que para el corazón de Te Fiti se elaboraron unas 150 piezas, con acabados pensados para darle un aspecto más natural y realista en pantalla.
La producción también puso especial atención en las escenas marítimas. Para ello, se construyeron más de 30 canoas y se utilizaron 3 grandes tanques de agua para filmar secuencias en el mar, incluidas escenas de tormenta y navegación. El tanque principal, incluso, tenía 28 metros de diámetro y una capacidad de 1.500 metros cúbicos de agua.
Con este despliegue, Moana se perfila como una de las apuestas visuales más grandes del año, combinando tecnología, efectos prácticos y un fuerte esfuerzo por retratar de manera más inmersiva el mundo de la protagonista.





