Aseguremos la Caja, la vida y la salud

Algunas personas no imaginan lo que es vivir sin la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS). Ese desconocimiento provoca que algunos no valoren lo que representa el Seguro Social, y que algunos gobernantes sean insensibles respecto a las necesidades de la CCSS. No comprenden lo que significa no tener protección para la salud de cada quien… para la salud de todos. La Caja es una bendición social (que antes de 1940 no se tenía, que antes no se vivía). Recordemos frases de don Rafael Ángel Calderón Guardia: “No menos doloroso y patético resultaba el caso del padre de familia enfermo que no pudiendo devengar su raquítico salario, no podía proveer a su familia de alimentos ni adquirir medicinas para combatir su enfermedad. Los trabajadores sumidos en la miseria, sin la menor protección contra las contingencias de la edad, la invalidez, la enfermedad y la muerte me movían a un tiempo mismo, a una piedad profunda y a un sentimiento de natural rebeldía”.

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Algunas personas no imaginan lo que es vivir sin la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS). Ese desconocimiento provoca que algunos no valoren lo que representa el Seguro Social, y que algunos gobernantes sean insensibles respecto a las necesidades de la CCSS. No comprenden lo que significa no tener protección para la salud de cada quien… para la salud de todos.

La Caja es una bendición social (que antes de 1940 no se tenía, que antes no se vivía).

Recordemos frases de don Rafael Ángel Calderón Guardia: “No menos doloroso y patético resultaba el caso del padre de familia enfermo que no pudiendo devengar su raquítico salario, no podía proveer a su familia de alimentos ni adquirir medicinas para combatir su enfermedad. Los trabajadores sumidos en la miseria, sin la menor protección contra las contingencias de la edad, la invalidez, la enfermedad y la muerte me movían a un tiempo mismo, a una piedad profunda y a un sentimiento de natural rebeldía”.

Esa era la cruda realidad: sin derecho a enfermarse. La enfermedad implicaba trabajar así, o no poder proveer a su familia de alimentos ni adquirir medicinas para combatir su enfermedad.

Y fue por ese dolor que el presidente Calderón creó el Seguro Social; y así el padre de la Caja nos dio protección social, que no debemos perder nunca. Debemos respetarla, defenderla y fortalecerla permanentemente.

Respetar, valorar y exaltar. Por esto, con profunda objetividad, agradezco al Reformador Social por crear la Caja de Seguro Social; por proteger nuestras vidas y nuestra salud. También a Monseñor Sanabria y Mora Valverde por apoyar la creación de la Caja. Y a don Pepe Figueres por respetarla.

La Caja es salud y vida. La Caja necesita recursos para que no enferme; necesita vida… siempre.

La vida de la Caja, su alma, son sus funcionarios; su corazón, sus edificaciones y equipos tecnológicos; y, su sangre, los recursos económicos, los necesarios, los justos, los urgentes.

Y, para los recursos económicos, debemos sanar y revitalizar la economía. Recursos que deben invertirse racionalmente, por el bien de la Caja; de su gran responsabilidad social: proteger nuestra vida, nuestra salud.

La vida y la salud (el bienestar social) son prioridades valiosísimas para los republicanos y por ello defenderé permanente a la más protectora de las instituciones costarricenses. Defenderé y exigiré el dinero que es del Seguro Social. Todos debemos defender y asegurar a la Caja, porque está con signos preocupantes.

Ejemplo de preocupación -para la Caja y el pueblo- es la deuda que el Estado (el Gobierno) tiene con nuestra Institución Social.

La Contraloría General, el 2019, señaló que, al 31 de diciembre de 2018, la deuda del Estado con la CCSS era de ¢1.455.139 millones o ¢1,4 billones.

En la actualidad, se calcula cercana a “¢2 billones”.Todos, (entre otros, por la deuda), debemos preocuparnos y ocuparnos con sensibilidad social y prestar muchísima atención a informaciones del Gobierno, y de la Caja. Ejemplo de ellas, lo publicado por DIARIO EXTRA el pasado 27 de abril, a saber: 

“declaraciones del ministro de Hacienda, Rodrigo Chaves, a los directivos de la Caja, a quienes les dijo que él poco podía hacer para resolver la crisis financiera que atraviesa la institución.
Tras esa reacción fue el propio presidente Carlos Alvarado quien reconoció como inviable pagar la deuda que el Estado mantiene con la Caja, que llega casi a ¢2 billones.

CRISIS EN CIFRAS: La pandemia del Covid-19 golpea fuerte a la CCSS. La reducción de la base mínima contributiva por tres meses generará una disminución en los ingresos por ¢22.255,0 millones. En el Seguro de Enfermedad y Maternidad se dejará de percibir ¢15.827,3 millones y en el Seguro de Pensiones del IVM ¢6.427,7millones. La disminución de ingreso del Seguro de Enfermedad y Maternidad para 2020 estaría entre ¢190.000 millones y ¢303.000 millones. La disminución de ingresos del Seguro de Pensiones del IVM sería de ¢236.000 millones en el mejor escenario y de ¢417.000 millones en el peor”.

Preocuparnos y ocuparnos: hay deuda, y la Caja, por la pandemia, tiene menos ingresos y más egresos. Esto es muy peligroso para la salud de la Caja; pero sobre todo para la salud y la vida de los habitantes de la República.

La Caja necesita plata para no enfermar: y el Gobierno no plantea una solución inmediata al problema de liquidez que afecta la institución.

Gobierno insensible: basta ya de hablar y no hacer.

Gobierno: nosotros, como republicanos, y en lo personal, como diputado, jefe de fracción, les aclaramos que defenderemos sin duda alguna, la herencia de protección social que nos dio el Benemérito de la Patria, Calderón Guardia. 

La Caja necesita todos los recursos que le pertenecen. Los requiere ya.

Toda deuda se paga: es imperativo ético; como imperativo ético es revitalizar nuestra economía.

 

*Jefe de Fracción del Partido Republicano Social Cristiano

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