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La discusión por el proyecto de jornadas 4-3 entra en sus últimos días, ya que el expediente está a menos de cuatro sesiones ordinarias de que se cumplan las 14 que establece la normativa sobre iniciativas en vía rápida.
Una vez vencido ese plazo, los diputados solo podrán votar las 2.500 mociones que tiene la propuesta, pero ya no podrán debatirlas, lo cual, en teoría, aceleraría el proceso.
“Al término de las 14 sesiones ‘cae una guillotina’, por decirlo de alguna manera, y ya no se puede discutir más por el fondo ninguna moción.
Se inicia con la votación seguida, hasta concluir con todas las observaciones que tiene el proyecto”, explicó Gilberto Campos, jefe de fracción del Partido Liberal Progresista.
Según el legislador, uno de los principales temores que podrían frenar el avance de la iniciativa 4-3 es la falta de quórum, problemática que en los últimos días solo ha permitido que, en promedio, se conozcan cerca de cinco mociones por jornada.
“Posiblemente iríamos terminando el conocimiento de los miles de mociones por ahí de finales de noviembre o principios de diciembre, quizás.
Lo que correspondería al término del conocimiento de las mociones de fondo y posiblemente las mociones de revisión que también se interpongan”, subrayó Campos. Luego de concluido ese proceso, deberá realizarse la votación en primer debate y, posteriormente, intentar superar la barrera de la Sala IV, la cual estudiará la viabilidad constitucional de que los costarricenses puedan laborar cuatro días a la semana y descansar tres
En caso de superar dicho filtro, el proyecto quedaría listo para votarse en segundo debate y, tras su firma, convertirse en Ley de la República.
“La jornada de ocho horas costó mucho, esa no la regaló nadie, costó mucha lucha, porque antes de que existiera una legislación los patronos podían exigir a las personas trabajar 16 horas.
Son muchos siglos en donde las personas trabajadoras han tenido que conquistar sus derechos, soltar la jornada es algo que hay que pensarlo bien, no es sencillo cuando uno se deja despojar de un derecho”, aseguró la diputada frenteamplista Sofía Guillén.
Los principales detractores de la propuesta advierten que esa nueva modalidad impediría que muchas personas trabajadoras continúen sus estudios por las noches o en horarios alternos, lo que limitaría sus posibilidades de superación.