Arreglos de pago

En esta última columna como director de la Oficina del Consumidor Financiero (OCF), quiero abordar un tema de gran importancia para las personas deudoras que están atrasadas en el pago de sus compromisos financieros, específicamente los arreglos de pago. La primera recomendación es no esconderse de sus acreedores, ya sean bancos, financieras o cualquier empresa. […]

Fecha de publicación:

Fecha de modificación:

En esta última columna como director de la Oficina del Consumidor Financiero (OCF), quiero abordar un tema de gran importancia para las personas deudoras que están atrasadas en el pago de sus compromisos financieros, específicamente los arreglos de pago.

La primera recomendación es no esconderse de sus acreedores, ya sean bancos, financieras o cualquier empresa. Esconderse es una forma de ganar algún tiempo o quizá la esperanza de que el acreedor no realice un proceso de cobro judicial, sin embargo, aún cuando esto llegue a suceder -lo cual es poco probable- existen otras consecuencias, quizás más graves que el temor mismo a un embargo del salario.

Desde el año 2006, existe una gran base de datos que se llama el Centro de Información Crediticia (CIC) que administra la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef), donde todos los bancos, muchas cooperativas, mutuales y otras instituciones, reportan mes a mes el estado de pago de todos los costarricenses.  

En otras palabras, mes a mes la Sugef conoce si yo pagué mi préstamo o no; si me atrasé unos días o si tengo una mora importante. Esto es lo que conocemos como récord crediticio. 

Existen también otras bases de datos que son privadas, donde las empresas ya no sólo financieras sino también de telefonía, servicios públicos y demás, reportan el estado de nuestras deudas. 

Esta información podrá ser luego accedida por los interesados (siempre debe mediar nuestra autorización) para medir si mi historial de crédito ha sido bueno o no. Claramente, si tengo un mal récord, las posibilidades de obtener un préstamo se van a reducir, o bien, me va a costar más caro. 

De ahí que es muy importante pagar a tiempo las deudas. Si esto no es posible, recomendamos entonces acercarse al acreedor, exponer la situación y buscar una solución, de las cuales, las más comunes son los arreglos de pago. 

Ahora bien, en la OCF hemos atendido algunos casos de personas que formalizan un arreglo de pago (usualmente por teléfono), van y cancelan el monto, y meses o años después, les realizan un nuevo cobro sobre la misma deuda. Claramente esto es una violación de los derechos de los consumidores financieros, sin embargo, lamentablemente en muchos casos el deudor no tiene ningún documento por escrito del arreglo de pago.

Para evitar situaciones injustas e ilegales como las descritas, recomendamos que el consumidor siempre obtenga algún documento donde quede por escrito los términos del arreglo de pago (plazo, monto, tasa de interés, fechas de pago, etcétera). Con este documento y los comprobantes de pago, el consumidor tendrá entonces cómo defenderse si le intentan hacer un nuevo cobro en el futuro.

Es muy importante conservar todos estos documentos en un lugar seguro y por un período no menor a los cuatro años, que es el plazo de prescripción de la mayoría de las deudas. 

En caso de cualquier duda o consulta en cuanto a este tema, recuerde que puede contactar de forma gratuita y confidencial a la Oficina del Consumidor Financiero a través de nuestros canales de comunicación, tales como nuestro Facebook (consumidor financiero), aplicación móvil: banca amigable, correo electrónico: [email protected], o bien, al teléfono 2221-6624.