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Con mucho sentimiento hago esta columna porque México es un país que llevo arraigado aún sin haber vivido en él, pero en mi carrera arbitral tuve muchos partidos allí, donde hice muchas amistades, aparte de que futbolísticamente siempre fue el amo y señor del área; hasta organizador del campeonato del mundo. Entonces siempre me ha llamado la atención, lastimosamente lo de “Arriba México” no es nada relacionado con el deporte sino con la última tragedia que está pasando y definitivamente duele, no solo en ese país sino alrededor del mundo. Se ven situaciones verdaderamente alarmantes, siento que las mismas de siempre pero ahora con una rapidez impresionante. Antes todo duraba para saberse, ahora es al instante, es de ponerse la piel chinita, como dicen por ahí, ver esos mexicanos en labores de rescate y todos entonando a una sola voz mientras salvan vidas: \”Canta y no llores, porque cantando se alegran, cielito lindo, los corazones\”. Me emocioné montones porque con menos situaciones uno se echa a morir y ellos tal vez hasta con familiares fallecidos o dentro de los escombros le hacen frente a la vida. Por eso ¡Arriba México! No será probablemente la última vez que tengan que sobreponerse a una situación similar, pero lo que es una realidad es que son unos ciudadanos que en su mayoría son un ejemplo a seguir, por eso como lo dice su canción, es mejor cantar y no llorar, porque cantando se alegran toditos los corazones… aunque por dentro se esté sufriendo. Algo que me llamó la atención fue el ofrecimiento de Costa Rica con tiendas de campaña y equipos de rescate cuando en nuestro país hay gente con casas derrumbadas y nadie aparece por ningún lado. Me da la impresión de que son puras bombetas y nada de turno. Hablando de bombetas, dijo uno de nuestros grandes dirigentes políticos que la compra de votos no es un delito, que puede hacerse abiertamente, por favor, qué faltos de dignidad, solo falta que se diga que comprar un partido de fútbol tampoco es delictivo. No cabe la menor duda que estamos como estamos no por quienes nos gobiernan o están a punto de gobernarnos, sino nada más y nada menos porque cada país tiene la mediocridad o calidad de gobierno que se merece, recordemos que nosotros decidimos quién nos guiará. Otro tema es, me imagino que lo habrán escuchado, le tienen color, eso se da mucho, le tienen color y por eso lo tratan así. Bueno directamente me refiero al jugador alajuelense Jonathan McDonald, claro que le tienen color. Un jugador agresivo en ambos sentidos, futbolísticamente y también en su forma de ser, hasta se dio el lujo de lanzarse en una rabieta el calzado en un clásico a un contrario y el soplapitos Henry Bejarano lo perdonó y no pasó nada. Así como fuertes entradas que le han perdonado y otras jugadas arteras también, eso no es problema de él sino de los mediocres árbitros que le han permitido todo, pero lo preocupante es que se siguen dando jugadas de esa clase no solo en contra del jugador mencionado, sino en muchos partidos en donde las patadas, los planchetazos, codazos y demás se ven y pasan como si nada. Pero no quiero dejar pasar la entrada que le hicieron al alajuelense, un jugador universitario le entró de una forma, como diríamos en las mejengas, a matar y con la presencia de Adrián Elizondo como árbitro central no pasó absolutamente nada.