
En medio de la creciente cifra de costarricenses en listas de espera, una nueva estrategia busca con el uso de inteligencia artificial (IA) y dispositivos digitales depurar estas estadísticas.
Actualmente uno de cada cinco ticos aguarda por un procedimiento en los hospitales públicos, por ello, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), impulsa por medio de Unidad Técnica de Listas de Espera (UTLE) una hoja de ruta para el periodo 2026-2030 que busca modernizar la operatividad institucional y maximizar el uso de los recursos públicos.
El pilar central de esta iniciativa es un algoritmo de llamadas automáticas, conocido internamente como “el bot”, diseñado por especialistas de la UTLE y la Clínica Clorito Picado.
A diferencia de una grabadora convencional, esta herramienta opera bajo un guión lógico de interacción que le permite contactar a los asegurados para consultarles sobre su estado de salud y la vigencia de su necesidad quirúrgica o de consulta.
Según los lineamientos institucionales, el sistema realiza tres intentos de contacto en momentos distintos y a través de diversas plataformas, que incluyen llamadas telefónicas, mensajes de texto, correos electrónicos y WhatsApp.
“La depuración como tal es una gestión, no es corregir un error. Esa localización implica de alguna forma que el paciente esté preparado específicamente para el procedimiento y nos da la oportunidad de saber que el paciente que se está llamando es el que realmente está en espera”, explicó a Grupo Extra el doctor Enué Arrieta, coordinador de la UTLE.
La implementación del bot tiene como fin principal la depuración masiva de datos, lo cual permite identificar a pacientes que ya fueron intervenidos en el sector privado, que han resuelto su padecimiento mediante otras jornadas de salud o que simplemente ya no desean el procedimiento.
Si un paciente confirma que ya no requiere la intervención, el algoritmo lo elimina automáticamente de la lista institucional, proceso que cuenta con supervisión humana para prevenir errores administrativos.
En términos de eficiencia operativa, la IA ofrece una capacidad resolutiva superior a la gestión manual tradicional.
Las autoridades de la CCSS indican que el volumen de llamadas que el bot puede procesar en una sola semana le tomaría al recurso humano institucional entre 15 y 22 días adicionales.
Esta automatización busca resolver la falta de estandarización en el manejo de listas que actualmente existe entre los diferentes centros médicos del país.
Un caso que ilustra la necesidad de esta depuración ocurrió con la lista de cirugía bariátrica, donde tras un proceso de centralización tecnológica se determinó que casi el 50% de los pacientes no contaba con una indicación médica vigente para el procedimiento.
Esto se debió a que los criterios clínicos de ingreso, muchos de los cuales databan de 2018, habían cambiado o la condición de salud de los pacientes había evolucionado con el tiempo.
De igual forma, en el Hospital México se detectaron registros de 2017 y 2018 donde los pacientes aún figuraban en espera a pesar de no contar con los requisitos básicos, como exámenes de laboratorio, electrocardiogramas o radiografías, necesarios para ser operados.
Para el periodo 2026-2030, la CCSS, en colaboración con el Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC), planea más avances tecnológicos, un ejemplo es la introducción de brazaletes digitales.
Estos dispositivos, basados en modelos utilizados en Estados Unidos, permitirán un registro automático de la trazabilidad del paciente: desde su salida de la habitación hasta su ingreso a sala de operaciones y la administración de medicamentos.
Con esta tecnología, la institución pretende transitar de un conteo de pacientes a una medición real de “horas quirúrgicas”, estableciendo “techos de tiempo” por cirugía para asegurar que el aprovechamiento de los quirófanos supere el 90%.
El éxito de estas herramientas depende, en gran medida, de la colaboración de los usuarios para mantener sus datos personales actualizados.
La institución ha señalado que la existencia de pacientes “no localizables” por falta de números telefónicos, direcciones o correos vigentes representa un obstáculo crítico para la gestión de depuración.