Aprovechan fórmulas magistrales para inundar mercado negro de Tirzepatida

Mecanismo regulado es utilizado como portillo para distribuir fármaco ilegal

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El uso de preparaciones magistrales para la distribución de la Tirzepatida se convirtió en un fenómeno creciente en diversos centros de salud y clínicas privadas en Costa Rica. Se está utilizando este mecanismo regulado como un portillo legal para vender un fármaco que en el país no está permitido, según comprobó una investigación de Grupo Extra. 

Esta modalidad (conocida también como fórmulas magistrales) son, por definición, tratamientos individualizados que responden a una receta médica específica para un único paciente y no deben producirse de forma masiva ni en lotes para su venta abierta.

No obstante, se ha detectado que en el mercado nacional se promocionan estas fórmulas como versiones accesibles de la Tirzepatida.

Es decir, la práctica que originalmente tiene como fin la creación de medicamentos personalizados para pacientes con necesidades específicas (como alergias o requerimientos de dosis no comerciales), está siendo utilizada para suministrar sustancias que no han pasado por los canales de distribución oficiales.

Incluso, utilizan la receta de un mismo paciente y crean decenas de dosis genéricas que son vendidas a diferentes personas con la promesa de obtener resultados y bajar de peso de forma rápida.

Tamara Mora, fiscal del Colegio de Farmacéuticos, señala que la trazabilidad de estos insumos es inexistente en muchos de los casos reportados, lo que imposibilita garantizar la seguridad del paciente. 

“Lastimosamente se pueden presentar situaciones de estas. Lo más importante es considerar que la preparación magistral de un medicamento corresponde a un tratamiento específico para un paciente”, detalló.

Frascos falsos traídos
de contrabando

Bajo esta modalidad existe otro riesgo fundamental, ya que bajo el nombre de “fórmula magistral”, se estarían comercializando productos ingresados de forma irregular que evaden los controles de calidad mínimos requeridos para sustancias inyectables.

“El problema es que muchas veces les dicen que puede venir de una farmacia de preparación magistral y no es así. Realmente fue un producto que fue traído por otros métodos. Lastimosamente en maletas se las traen de otros países o de forma ilegal y dicen que es una preparación magistral. Y pues ahí corremos aún con más riesgo sobre la salud porque desconocemos del todo qué es lo que trae este producto”, explicó Mora.

Este tipo de transporte informal ignora por completo la cadena de frío, un requisito crítico para los medicamentos de la familia de los GLP-1

Estos péptidos deben mantenerse estrictamente a temperaturas de entre 2 y 8 grados centígrados; cualquier ruptura en este almacenamiento puede provocar que la sustancia se degrade, pierda su eficacia o, en el peor de los casos, genere reacciones adversas graves al ser inyectada.

Responsabilidad ética 

La participación de profesionales en la recomendación de estas fórmulas también es objeto de análisis por parte de las autoridades. Se ha identificado que algunos médicos sugieren a sus pacientes estas preparaciones como una alternativa viable ante la ausencia del fármaco original en las farmacias autorizadas.

Álvaro Salas, fiscal del Colegio de Médicos y Cirujanos, enfatiza que los profesionales de la salud deben recetar los productos cuya comercialización ha sido debidamente validada en el territorio nacional para evitar riesgos innecesarios. 

“El Ministerio de Salud es el que debe regular esto y el médico se está exponiendo a que en cualquier momento tenga algún problema. Nosotros todavía no nos ha llegado ninguna denuncia, nadie nos ha denunciado nada, pero como le digo, las fórmulas magistrales o el original (de Tirzepatida) está en los Estados Unidos y aprobado, pero aquí en Costa Rica no”, detalló.

El uso de estas versiones no verificadas se vincula además con un aumento en los reportes de eventos adversos a nivel internacional, que incluyen desde inflamaciones y dolor en el sitio de la inyección hasta complicaciones gastrointestinales severas debido a errores en la dosificación o concentraciones inadecuadas del principio activo.

Al tratarse de una “dosis ciega”, el paciente no tiene certeza sobre si está recibiendo la molécula correcta o una imitación contaminada, lo que convierte a la práctica en un riesgo sanitario latente que trasciende la simple búsqueda de pérdida de peso.