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Cartago.- Lo de la historia del muñeco de Cartago no es cuento. Sí existe y DIARIO EXTRA lo encontró.
Resulta que en 1967 el señor Auriel Araya compró un muñeco en Nueva York, Estados Unidos, era más feo que mandado a hacer y lo puso en la ventana de su oficina de topografía. Cuenta su hijo Wilson Araya que ese despacho estaba en el centro de Cartago y todos tenían que ver con el muñeco. Eso sucedió por 30 años.
“Andaba el dicho de que un muñeco estaba enterrado en el estadio Fello Meza y que era la maldición, entonces a mi tata se le ocurrió ponerlo en la ventana. Le puso un rótulo que decía ‘¿Será este el muñeco que estaba enterrado en el estadio de Cartaginés?’ Pero mi papá le ponía un mecate y la cabeza se movía cuando la gente pasaba y como que decía que ‘sí’”, relata.
Pero vamos más allá, cuentan que una vez el entrenador brumoso Armando Mareque llevó a los jugadores para que vieran que no estaba enterrado, sino que era una leyenda urbana.
SE LO QUISIERON ROBAR
“Una vez mi tata llegó a abrir la oficina y estaban ahí varios policías. Uno de ellos le dijo ‘lo estábamos esperando, no ve que le quebraron el vidrio y se iban a robar el muñeco’. Por eso le asignaron que se quedara la policía hasta que llegara”, dijo Araya.
Quienes ya pintan canas lo recuerdan muy bien, pues se exhibía al costado oeste del Banco Crédito Agrícola, a la par de la soda La Nevada, un tradicional establecimiento de la Vieja Metrópoli.
El dueño del muñeco sabe de historia y lo que se dice pasó aquel 12 de enero de 1941 en la Basílica, pero señala que el equipo va muy ligado con la forma de ser del cartago.
“Somos muy conservadores y por eso no avanzamos como en el equipo. Igual pasa en lo administrativo y esta ciudad no progresa. Como que no hay ningún interés de que Cartago salga adelante. Los directivos no sé con qué fin llegan, si es comercio. Recuerde que hubo presidentes de Cartaginés que llegaron a ser diputados. Han tomado el equipo como un peldaño político. No se les ve interés futbolístico porque vea a San Carlos y estos equipos chiquiticos que nacieron y se hicieron campeones, pero Cartago no”, repasa.
También le suma los errores arbitrales, pero tira una palabra al aire “¿será una maldición?” y de inmediato se responde con una sonora carcajada. Ya en serio reflexiona: “Es que aparte de Las Ruinas tenemos otras ruinas mentales”.
La pregunta del millón, ¿conserva la fe de salir campeón? Responde: “Diay, uno no sabe. Depende de las administraciones que lleguen. Vea a Medford, vino a prometer y nada. Hay jugadores que han tenido rendimiento en otros equipos y aquí no. Los demás equipos tienen a Cartago como un lugar de castigo”.
Al final demostramos que el muñeco sí existe, este que por décadas vieron miles de brumosos en una ventana. Si tiene un hermanillo enterrado, esa ya es otra historia.
DIRIGENCIA NO SE PRONUNCIA
Tratamos de conocer la opinión de la dirigencia brumosa ante el mal momento del equipo y el décimo lugar en la tabla, pero en el departamento de prensa nos indicaron que el único que se podía referir al tema es su presidente Leonardo Vargas, pero no estaba disponible para atendernos.