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Las abuelas suelen decir que las cosas se hacen bien o mejor no se hacen, tal dicho cabe aplicarlo a las autoridades del Instituto Costarricense de Ferrocarriles (Incofer) para que con esfuerzos reales y efectivos se dediquen a solucionar el tema de las terminales, como es el caso de la herediana, además de los otros puntos negros que le han encontrado los usuarios de estos servicios.
Cuando se habla de este tema no puede evitarse llenarse de preocupación y hasta de enojo al ver que, a pesar de que hay una orden de la Sala Constitucional y de que claramente dicha estación no tiene las condiciones para funcionar, los responsables no han hecho nada por corregir la situación.
¿Será que están esperando que alguien le caiga una viga en la cabeza? ¿o que una persona sufra algún otro grave accidente por la mala instalación eléctrica para tomar cartas en el asunto?
Esperemos que ninguna de las cosas llegue a ocurrir, porque de lo contrario, quienes no han hecho nada hasta el momento pueden ser acusados con indudable razón de negligencia, pues no hay otro nombre para esto y ha pasado mucho tiempo desde que se empezaron a recibir las quejas de los usuarios, pero los oídos son sordos para ellos, al igual que para lo dictado por la Sala Constitucional.
El problema de no ejecutar las mejoras es que, de suceder algún accidente, la ley caerá con todo su peso, no obstante hasta de eso cabría dudar, pues en Costa Rica todo puede suceder.
De hecho, los usuarios van a apersonarse nuevamente ante las autoridades de la Sala Cuarta para que se establezcan sanciones para los funcionarios que no hayan acatado la orden de reparar el andén.
El punto con todo esto es que dicho problema no tiene uno o dos días de estar ocurriendo, mucho menos un par de meses, esta lucha lleva casi un año sin ver soluciones.
Lastimosamente, quienes requieren el servicio deben usar estas instalaciones insalubres, porque no hay otras, no obstante, lo que va a pasar es que muchos de los usuarios dejarán de usar el tren en vista de que su vida corre peligro y así, de nuevo, habrá más problemas de congestionamiento vial.
Otro factor a considerar es la cantidad de máquinas que se tiene, pues no dan abasto cuando pasa algún percance; por ejemplo, con los últimos choques que se han dado varias de estas unidades sufrieron daños, sin embargo los imprevistos de esta naturaleza ya debían estar considerados en un plan de contingencia que evite molestias a los pasajeros.
No se trata de pedir lujos, pero las paredes resquebrajadas de la estación, como se ven en las fotos, son sin lugar a dudas un peligro y fuente de futuras desgracias, pues podrían desplomarse sobre alguna persona mientras espera.
Los heredianos más que desanimados y desalentados, ahora están enojados y quieren pedir cuentas para saber qué se ha hecho toda la plata que ellos han pagado en pasajes, pues nunca se le ha hecho ni medio arreglo al andén y consideran que los tienen en un chinchorro.
Esperemos que el dinero que le fue asignado al Incofer de verdad se ocupe para lo que se está pidiendo. Ya es hora de que Costa Rica tenga un servicio de primer mundo y no de tercero y a medias como ha venido sucediendo hasta el momento, donde los usuarios deben estar pasando congojas y preocupaciones mientras su vida corre riesgo.
Es momento de que todos nos amarremos las enaguas y los pantalones y que dejemos de usar un servicio que claramente no cuenta con las condiciones necesarias y que pone en peligro la vida de quienes lo usan. Si en Alajuela sí se hizo un lugar bonito y seguro para tomar el tren, en Heredia también debe ser así como lo ha indicado la Sala Constitucional.