Amenazas al negocio de seguros: tipo de cambio y fenómenos climáticos

El aumento de los accidentes de tránsito, los costos médicos y los efectos del cambio climático figuran entre los principales riesgos para el negocio de los seguros en Costa Rica. A estos factores se suma el comportamiento del tipo de cambio, que incide en los costos que deben cubrir las aseguradoras. “Hoy en día, hay […]

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El aumento de los accidentes de tránsito, los costos médicos y los efectos del cambio climático figuran entre los principales riesgos para el negocio de los seguros en Costa Rica.

A estos factores se suma el comportamiento del tipo de cambio, que incide en los costos que deben cubrir las aseguradoras.

“Hoy en día, hay más carros y hay más accidentes. Si la cantidad de siniestros que se están dando va para arriba, tenemos que empezar a subir el costo de la prima para poder sustentar el pago de esos siniestros. Entonces, la siniestralidad es un foco importante al que tenemos que poner atención en el país”, señaló Kevin Lucas Holcombe, presidente de la Asociación de Aseguradoras Privadas de Costa Rica (AAP).

En salud, el reto consiste en contener el crecimiento de los gastos médicos sin encarecer demasiado los seguros. Esto se debe a que los servicios de médicos y laboratorios se pagan en colones, mientras que los recursos se invierten en instrumentos financieros denominados en dólares.

Por lo tanto, los balances financieros registran disminuciones cuando baja el valor de la divisa extranjera.

“Entonces, tenemos un costo creciente en la parte médica. El reto que tenemos las aseguradoras es ver cómo contenemos ese costo para mantener ese crecimiento en las pólizas de salud y que no lo vayamos a reducir por levantar demasiado la prima”, explicó Lucas.

Las condiciones climáticas también representan un riesgo para las aseguradoras, debido a la exposición del país a eventos que pueden provocar daños en viviendas, infraestructura y otros bienes. El sector señala que las zonas cercanas a costas, ríos y laderas requieren atención por su vulnerabilidad.

Pese a estos desafíos, el mercado mantiene espacio para ampliar la protección de personas y empresas. La penetración de los seguros pasó del 1,78% del producto interno bruto (PIB) en 2015 al 2,75% en 2025, mientras que el gasto anual por habitante superó los ¢228 mil.

“Tenemos una oportunidad grandísima de llenar esa brecha, de lograr que se transforme más la cultura que ya tenemos, de asegurarnos de que la vayamos propiciando, porque un país que se asegura es un país mucho más resiliente”, sostuvo el presidente de la asociación.

Según Lucas, la distribución de las primas se caracteriza por destinar la mayor parte de los ingresos al pago de indemnizaciones por las pólizas. Durante 2025, se pagaron más de ¢620 mil millones a los asegurados, equivalentes al 64,8% de los ingresos.

Otros gastos corresponden a los aportes al Cuerpo de Bomberos y al Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), así como a gastos administrativos y regulatorios. Las ganancias de la industria representaron el 2,6% de los ingresos, equivalentes a ¢25 mil millones el año pasado.