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Amarse a uno mismo es quizás lo más básico y lo más difícil de la experiencia humana. Para algunos es de mal gusto, la realidad es que no nos han enseñado a amar. Desde pequeños nos han enseñado conductas de cuidado personal, lavar los dientes, bañarse, vestirse con ropa limpia, no así a quererse, confiar en uno mismo, reconocerse como una persona valiosa y digna de amar.
Lo que piensas y sientes hacia ti mismo es aprendido, desde los primeros años vamos almacenando información que utilizamos como referencia. Algunas ideas son positivas y otras negativas. Si la visión que tienes de ti mismo es negativa, no vas a estar motivado a quererte porque crees que no lo mereces. Si la visión es positiva, pero no la refuerzas reconociendo tu verdadero valor, la puedes perder.
Algunos consejos para amarte a ti mismo:
– Tener un buen concepto de uno mismo: Si nos golpeamos a nosotros mismos cuando cometemos un error, o nos sentimos culpables, nos criticamos y no reconocemos lo que hicimos bien, tenemos un mal concepto de nosotros mismos.
– Una autoevaluación negativa trae estrés, si por más que te esfuerces, tus metas se tornan inalcanzables, si aunque logres la meta no te reconoces positivamente o te criticas sin cesar, es fácil que disminuya tu capacidad de ser feliz con el miedo a fracasar que estás alimentando.
– Si eres muy exigente, te irás a los extremos, o eres exitoso o eres fracasado, o todo o nada. En realidad, no hay nada que sea absoluto, evita referirte a ti mismo con palabras como siempre, nunca, porque son términos inflexibles y no reflejan lo que eres.
– Si eres perfeccionista: revisa tus estándares, sé realista y por sobre todo procura ser flexible contigo mismo y con los demás, no te castigues innecesariamente.
– Acéptate tal como eres. Reconoce tu potencial y aprovecha tus fortalezas y recursos propios. Ámate tal como eres.
Amarse a uno mismo de manera realista es sano y solamente así podremos expresar amor a las demás personas.