Fecha de publicación:
Fecha de modificación:
Si algo ha quedado claro en las últimas tres elecciones presidenciales es que el concepto de partido político, como lo hemos entendido tradicionalmente los costarricenses, se ha debilitado sustancialmente y hay varias razones para ello. Primero, en el caso de Liberación, ha dejado de existir el liberacionista por tradición familiar, las nuevas generaciones no creen en eso; segundo, hay un desencanto muy marcado en el electorado, por la clase política, debido a las acusaciones de corrupción; y en el caso concreto de Liberación, ha pesado fundamentalmente el caso ICE-Alcatel, Figueres, donde lamentablemente don José María ha sido implicado; si bien, es cierto, no existe una acusación contra el señor expresidente, la divulgación mediática del mismo, el hecho de ser un expresidente el involucrado, de tratarse de un Figueres, su impacto político ha sido devastador y ha dejado a Liberación muy debilitado. Es partiendo de este Guernica político, que retrata a Liberación, después de haber sido bombardeado por el caso ICE-Alcatel-Figueres, que don Antonio Álvarez, candidato presidencial de Liberación, sustenta con toda razón, la necesidad urgente de agrandar a Liberación, de abrir el partido, para que liberacionistas ausentes vuelvan al redil, para que ciudadanos no liberacionistas vuelquen sus esperanzas hacia un Liberación, que tiene un candidato preparado, honesto, que representa las tradiciones de una democracia centenaria como la nuestra; solo así, Liberación tendrá posibilidades de llegar al 40% que necesita para ganar, claro, posiblemente a algunos no les interese mucho que Liberación gane en el 2018, para mantener, con respiración artificial, agónicas aspiraciones presidenciales.
La tesis de don Antonio de barrer para adentro tiene su apoyo en la matemática electoral; por ejemplo, en las últimas tres elecciones presidenciales, Liberación con trabajos pudo superar la barrera de los 600 mil votos, y cuando ganó las elecciones, lo hizo por menos de 20 votos; por ejemplo, don Óscar Arias, con todo y su prestigio, apenas superó a don Ottón Solís, por 18.169 votos.
Estos números demuestran que Liberación no ha crecido en proporción al padrón electoral, es decir, se ha estancado, y si a esto le agregamos que para el 2018 Liberación necesitaría aproximadamente un millón de votos para ganar; concluimos que don Antonio tiene toda la razón en estar preocupado, y que el único camino inteligente es abrir el partido, porque, de no ser así, sencillamente Liberación no tiene posibilidades de ganar. Al respecto, don Francisco Chacón, jefe de campaña, dijo recientemente, “Si queremos ganar las elecciones y llevar una cantidad grande de diputados, tenemos que llevar gente honesta; aquí estamos con el deseo de que el Partido se consolide abriéndose a nuevos sectores a nuevas gentes”, indicó. Además, desmintió el rumor de que el candidato estuviera promoviendo una iniciativa para que gente no liberacionista pudiera postularse a cargos públicos. “Nosotros no hemos promovido una moción en ese sentido”, sentenció el señor Chacón, jefe de campaña.
Respecto al deterioro del Partido Liberación Nacional, quiero afirmar lo siguiente: Si bien es cierto, los partidos políticos como instituciones democráticas han venido a menos en los últimos años; también lo es que este fenómeno se aceleró por las acusaciones que sufrieron sus máximos líderes, y no me cabe duda alguna de que, en el caso concreto de Liberación, el mayor culpable de la anemia que hoy sufre ese partido, es el expresidente don José María Figueres, debido al caso ICE-Alcatel, de no haber sido por esta factura pendiente, posiblemente hoy el señor Figueres, sería el candidato presidencial, esa es una realidad política, que nadie puede negar; aún más, puedo afirmar y estoy seguro en no equivocarme, que también el señor expresidente es el máximo responsable de la derrota sufrida por don Johnny Araya en las pasadas elecciones presidenciales, pues esa factura, con el membrete, ICE-Alcatel, se la cobraron a don Johnny, y el pasado 2 de abril, a su deudor original, y pasarán muchos años para que el pueblo la dé por cancelada.
De ahí que don José María es el más obligado, moralmente, a apoyar la iniciativa de don Antonio Álvarez, candidato presidencial liberacionista, para abrir el Partido y barrer para adentro, oponerse a esa propuesta es una irracionalidad política, es negarse a reparar parcialmente el enorme daño que él, y solamente él, le causo, a Liberación Nacional.
*Periodista