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Durante los años que tengo de ser nutricionista, he podido topar con todo tipo de pacientes, desde adultos mayores hasta niños, permitiéndome comprobar que la alimentación juega un papel muy importante desde el momento de la concepción. Las madres que preparan su cuerpo para dar vida -sin saberlo- están empezando a transmitir mucho de lo que será la nutrición de ese nuevo ser humano.
Una vez que el niño nace y comienza sorber la leche materna, la cual está compuesta de todos los nutrientes en cantidades perfectas que el niño necesita en sus primeros meses de vida, inicia esa experiencia de alimentación y nutrición.
Conforme el pequeño crece, tendrá que ir incorporando nuevos alimentos, los cuales complementarán la leche materna hasta el primer o segundo año de edad; en donde la alimentación proveniente de todos los grupos de alimentos que existen en este mundo serán partícipes del desarrollo de este ser humano en lo que resta de vida.
Los hábitos que se adoptan desde edades tempranas son de suma importancia para tener una idea de cómo será el desarrollo del niño con el paso de los años.
Para ninguno de nosotros es un secreto que las estadísticas en cuanto al estado nutricional de los niños, adolescentes y adultos son un poco desalentadoras, poniendo en evidencia la mala nutrición del costarricense.
Los datos de sobrepeso y obesidad en las primeras etapas de la vida incrementan cada vez más, esto se debe a muchos factores entre los que hay biológicos como el hambre, el apetito, el sentido del gusto; económicos, como costo de alimentos, ingresos familiares, disponibilidad de ciertos alimentos; físicos, como el acceso a la compra de alimentos; educación y tiempo disponible para cocinar; sociales como la cultura, la familia, los compañeros y patrones de alimentación; psicológicos como el estado de ánimo, estrés y la culpa y también algunas actitudes en cuanto a creencias y conocimientos sobre la alimentación.
La experiencia en la consulta nutricional atendiendo jóvenes es un desafío, ya que esta población en su mayoría está a la defensiva en cuanto a otras formas de pensamiento diferente a las de ellos; sin embargo, es una oportunidad muy valiosa para poder desarrollar estrategias que no solo nos ayuden en el abordaje nutricional de esta población sino del resto de los pacientes.
Una de las cosas que debemos intentar antes de empezar a lanzar recomendaciones para cambiar hábitos de alimentación y estilos de vida, es crear vínculos afectivos con el paciente, transmitir confianza y hacerle ver que somos guías que promueven la salud.
Se debe ser cuidadoso con las indicaciones que se vayan a hacer, debemos conocer a fondo al paciente, sus gustos, sus pensamientos, sus emociones, sus afinidades, sus debilidades, sus horarios, su entorno, sus molestias; en fin, todo lo que nos sirva a nosotros como nutricionistas para crear un ambiente saludable y del disfrute del paciente durante el proceso de cambio.
Siempre es importante expresarles algo positivo que se obtendrá al realizar el cambio que sugerimos, por ejemplo; si les sugerimos realizar ejercicio, no decirles que van a adelgazar y se verán bien; sino mas bien expresarles los beneficios para la salud de nuestros órganos, como llenarlos de energía para que trabajen mejor y así evitarnos enfermedades a corto, mediano y largo plazo.
Si les hablamos de la importancia de tomar agua durante el día, no hacerlo con el fin de que esta práctica nos permite estar más llenos, comer menos y por ende adelgazar; sino explicarles que nuestro cuerpo se conforma de un 70% de agua, que este líquido es indispensable para que nuestro cuerpo lleve a cabo muchas funciones vitales como la digestión, la respiración, la eliminación de toxinas por medio de la orina y las heces, nos da energía, mantiene nuestra piel radiante.
En cuanto a selección de alimentos, acá se pueden hacer muchísimas cosas que no solo logren desarrollar buenos hábitos a la hora de elegir que se come, sino que ellos creen un balance en el cual puedan disfrutar de todo con moderación y aun así lograr alimentarse de la mejor manera; algunos tips pueden ser incorporarse en la compra de los alimentos, que preparen recetas que les gusten y logren modificarlas de manera tal que logren un producto de consumo más saludable, que compartan en familia el echo de sentarse a la mesa y disfrutar de los diferentes tiempos de comida.
Los jóvenes necesitan un apoyo que les permita expresarse, desarrollarse y sentirse bien con lo que son como personas.
*Colegio de Profesionales en Nutrición