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Constantemente vemos anuncios en los medios acerca de que lo recomendable es ahorrar, sin embargo, con la pandemia muchos enfrentan la suspensión de sus contratos y a otros les rebajaron la jornada.
Y quizá los más perjudicados fueron quienes perdieron sus empleos y aquellos que vieron cómo sus sueños de tener un negocio propio se esfumaron en un abrir y cerrar de ojos.
Lo anterior hizo que algunos se consumieran los ahorros que habían venido haciendo por años y a otros los dejó sin la posibilidad de guardar aunque fuera unos cinquitos, porque prácticamente se quedaron hasta sin qué comer.
A todo esto debe sumarse que muchas de esas personas, para poder salir adelante y hacer algo por sus familias, tuvieron que endeudarse y eso queda más que reflejado en la encuesta realizada por la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef).
Es alarmante conocer que en promedio cada tico le debe ¢12,2 millones a una o más entidades del sistema financiero y esto sin contar sus deudas en otros sitios no regulados por la Sugef.
Quizá lo más preocupante del asunto es que la mayoría de estas personas les tienen el perro amarrado a las tarjetas de crédito, y en algunos casos es por situaciones que podemos llamar válidas, como por ejemplo la necesidad de comprar comida.
Pero también hay gente a la que le gusta darse vida de millonaria sin serlo y, lo peor de todo, en muchos casos habiéndose quedado sin trabajo o estando con la jornada reducida.
La verdad es muy preocupante saber que el motivo principal de endeudamiento es por tarjetas, con un total de 811 mil deudores de los cuales 449 mil son hombres y 361 mil mujeres.
Con la situación que se está viviendo en el país es duro saber que cuando menos al 42% de la población no le alcanza el dinero para cubrir ni siquiera las necesidades básicas, por lo que debe andar pidiendo prestado a familiares, amigos, endeudarse con tarjetas o en muchos casos reducir los gastos porque se han aplicado las otras opciones.
Prueba de la crisis de ahorro que enfrentamos en el país es que cada vez más personas usan tarjetas de crédito casi para todo, porque los salarios ya no les alcanzan, entonces emplean los plásticos para las cosas de a diario y para las emergencias. En otras palabras, están enjaranadas.
En definitiva, muchos ticos andan como el país: endeudados en todo lado, entre las tarjetas y las facilidades existentes para obtener diferentes artículos, la gente compra sin tomar en cuenta que, si ya el salario no alcanza ni para las cosas básicas, menos para pagar deudas del famoso dinero plástico que tiene a todo mundo con el agua hasta el cuello, pues muchos lo usan y creen que pagando el mínimo pueden ir saliendo, pero no es así. Se depende mucho de los intereses y la deuda puede duplicarse o triplicarse en un abrir y cerrar de ojos.
A como está la situación del país, lo idóneo es que pongamos las barbas en remojo, porque este 2021 no sabemos cómo va a pintar, ya vimos que este año lo empezamos relativamente bien y de un pronto a otro se puso cuesta arriba, así que está en nuestras manos hacer lo posible para que nos salgan las cosas bien y no estar con el agua hasta el cuello con el temor de que en cualquier momento nos caigan para llevarse todo lo que tenemos, hasta lo que llevamos puesto.
Lo más conveniente es solo utilizar el dinero que en verdad tenemos, para eso es importante hacer un presupuesto y ajustarse a él, también que sea realista y no solo de la boca para afuera. Y es que, según los datos de la encuesta, un 69% de las personas encuestadas no planifica para controlar sus movimientos financieros y termina gastando hasta lo del salario siguiente.
Si bien ahorrar de la forma idealizada en que algunos lo pintan es un sueño en este país, si se cuenta con posibilidades para hacer un esfuerzo, conviene aprovecharlas para nuestro bien y el de nuestra familia.