
Cuando ocurre un ataque de un perro hacia una persona, muchas veces la atención se centra únicamente en el animal.
Sin embargo, la veterinaria Jessica Pérez asegura que en la mayoría de los casos existen señales y factores previos que pueden ayudar a prevenir estos incidentes.
“El verdadero problema radica en fallos o ignorancia en el conocimiento de las mascotas, su lenguaje corporal, mal manejo ambiental y no conocer las necesidades de cada raza”, explicó.
“Los perros siempre tienen señales corporales previas a un ataque”, indicó. Entre ellas menciona bostezos frecuentes, ojos muy abiertos, gruñidos y respiración acelerada.
La veterinaria también advierte sobre la importancia de respetar el espacio de las mascotas.
“Invadir su espacio corporal cuando ya ellos están cansados” puede provocar reacciones negativas, especialmente si el animal ya muestra señales de estrés.
Además, destacó que la crianza juega un papel fundamental. “Según la raza, requieren enriquecimiento de ambiente, socialización y ejercicio, ya que necesitan gastar energía”, afirmó. Entre los errores más comunes mencionó “tenerlos amarrados o no supervisar adecuadamente a los niños”, situaciones que pueden incrementar el riesgo de accidentes y afectar el bienestar de las mascotas.