
El Estado de la Nación alertó sobre la precaria situación fiscal al 2017, debido a que el país podría perder acceso al financiamiento externo ante una baja en la calificación.
Los investigadores señalan que aún si pasan los proyectos de Ley de IVA y Renta van a dar efecto hasta el 2018.
Por otra parte, la forma en que están diseñadas las tarifas para el cobro de impuestos estarían dificultando la recaudación en renta.
Así lo estable el último Informe del Estado de la Nación, que habla de las debilidades asociadas a ellas.
Del documento se desprende que la estructura del impuesto sobre venta sería mejor, pues permite ampliar la base de fiscalización a diferencia de renta.
Actualmente en renta, la legislación establece tres intervalos, que determinan la tarifa impositiva. El rango va del 10%, 20% y 30% en las empresas.
Los investigadores del Estado de la Nación encontraron que hay una relación negativa entre esa renta y los ingresos por ventas.
“En otras palabras, los reportes de empresas sugieren que sus ganancias son menores conforme tienen más ventas”, señala el informe.
En este sentido, las empresas compensan el incremento del impuesto con una reducción en su renta neta.
“A las que les corresponde un intervalo con el impuesto más bajo del 10% registran una rentabilidad promedio del 16%, en el segundo con una tasa de 20% la rentabilidad disminuye a 7% y con el impuesto más alto un 30%, la rentabilidad promedio es inferior al 4%”, agrega el documento.
Para los investigadores, las empresas podrían estar subreportando las ventas para reducir la renta bruta adicional que implica pasar de un rango superior o sobrerreportan gastos deducibles para reducir la base imponible.
Otra de las debilidades asociada a las tarifas preferenciales es que no logran un trato especial para las micro, pequeñas y medianas empresas.
Por el contrario, las mipymes pagan una porción más alta de sus ventas en impuestos.
Las empresas ubicadas en el primer intervalo pagan en impuesto sobre la renta un 1,63% de sus ventas, 1,41% en el segundo y 1,32% en el tercero.
“La evidencia apunta a que este tipo de tarifas escalonadas no aportan progresividad del sistema impositivo, sino que inducen a un comportamiento de las empresas que genera regresividad”, indica el informe.
Lo anterior implicaría que es necesario un diseño correcto del que evite pérdidas en la recaudación y fortalezca la progresividad del sistema.
El hallazgo surge en momentos en que se espera empezar a discutir una reforma al impuesto sobre la renta.