Alcohol y juventud no se mezclan

Prevenga que sus hijos caigan en este vicio   Con la conclusión del ciclo lectivo llegan las famosas fiestas conocidas como serenatas, las cuales son organizadas por estudiantes de quinto año con el propósito de despedirse de sus compañeros.

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Un tema que cada vez toma más fuerza y llena de preocupación a la sociedad tica es el consumo de alcohol en menores, puesto que en los últimos años ha incrementado el número de jóvenes que empiezan a consumir bebidas etílicas a temprana edad.

 

Con la conclusión del ciclo lectivo llegan las famosas fiestas conocidas como serenatas, las cuales son organizadas por estudiantes de quinto año con el propósito de despedirse de sus compañeros.

 

Sin embargo, estas también son sinónimo de celebraciones sin control, en las que menores consumen alcohol de forma irresponsable, situación que en más de una ocasión ha provocado un trágico final.

 

Ante tal panorama muchos padres no saben cómo manejar la situación para explicarles a sus hijos el daño que les hace tomar alcohol a temprana, por eso DIARIO EXTRA conversó con Lucía Díaz, psicóloga clínica, quien aportó su conocimiento para ayudar y guiar a los progenitores.

 

Díaz participó de la campaña “Alianza menores a salvo”, la cual tuvo como propósito hacer que los muchachos conocieran los posibles riesgos que podría generar el consumo de alcohol a su edad, por lo que posee un amplio conocimiento en el tema.

 

ATENCIÓN A LOS CAMBIOS

 

Según comentó Díaz, los menores no deben consumir alcohol dado que su organismo aún no esta preparado para procesar estas sustancias, lo que puede llegar a provocar consecuencias muy negativas en su desarrollo físico y psicológico.

 

Un dato de importancia que compartió la especialista es que de la mitad de los muchachos que empiezan a consumir esas bebidas en edades cercanas a los 15 años, tendrán problemas de alcoholismo en algún momento de su vida, ahí radica la relevancia de que los padres puedan detectar algunas de las señales que delatan esta práctica, muchas de ellas representadas por notables cambios en su comportamiento.

 

“Las señales son delicadas porque pueden ser sinónimo de un montón de cosas, pero siempre es importante prestar atención si hay un cambio repentino de amigos, si llegan con olor a alcohol, si salen muchísimo en la noche, es importante supervisarlos para saber dónde y con quién están”, explicó Díaz.

 

LA COMUNICACIÓN ES CLAVE

 

Para guiar a los padres sobre cómo preparar a sus hijos para que afronten esta clase de situaciones, la psicóloga indicó que la comunicación, la prevención y el entendimiento son claves a la hora de explicar por qué no se deben consumir esa clase de bebidas siendo menores.

 

“La forma ideal es la prevención, lo que se quiere es educar a los chicos para que no consuman alcohol siendo menores de edad, porque su cuerpo y su cerebro no están preparados. Lo importante es comunicarse, escucharlos y explicarles qué está pasando en su organismo y las razones por las cuales no se desea que tomen alcohol”, argumentó la especialista.

 

TODO EMPIEZA EN CASA

 

Asimismo, Díaz indicó que parte del éxito de alejar a los jóvenes de este vicio recae en los padres y familiares, pues estos deben de empezar con el trabajo de prevención desde el hogar, hablando y explicando las consecuencias negativas que generaría el consumo de bebidas etílicas sin estar aún preparado.

 

“La prevención debe iniciar en el hogar, los padres deben halar con los menores, porque cuando estos cuentan con la información necesaria logran hacer un cambio y entienden por qué se les dice que no”, concluyó la psicóloga.

 

CONSECUENCIAS EN EL MENOR

 

  • El hígado de un menor tiene menos enzimas que el de un adulto, por lo que la metabolización del alcohol le toma más tiempo.

 

  • El alcohol se diluye en agua. Esto significa, a mayor cantidad menor concentración de alcohol en la sangre. El cuerpo de un joven tiene menos agua que el de un adulto, por lo que la bebida etílica tiende a concentrarse más en el organismo.

 

  • La ingesta de alcohol en adolescentes puede provocar importantes cambios en el cerebro de los menores y producir intoxicación.

 

  • Si se llega a tomar grandes cantidades de bebidas etílicas en un tiempo breve, el joven corre el riesgo de envenenarse, sufrir convulsiones e incluso fallecer.

 

  • Estudios científicos demuestran que cuanto más joven se comience a tomar mayor es la posibilidad de desarrollar adicción.

 

  • Los adolescentes que toman alcohol tienen mayores dificultades para recordar lo que han aprendido, lo cual afecta su rendimiento escolar.