Alcalde de Cartago denuncia amenazas de muerte

“Un grupo le puso precio a quien me matara”, asegura Mario Redondo

El alcalde del cantón central de Cartago, Mario Redondo reveló la crítica situación de inseguridad personal y regional que enfrenta debido al avance del crimen organizado. 

Durante su entrevista en el podcast de Grupo Extra “El Bien y el Mal”, Redondo detalló cómo su labor al frente del municipio lo ha convertido en un blanco directo de grupos delictivos, obligándolo a vivir bajo extremas medidas de vigilancia para resguardar su integridad física.

“Yo he tenido que ir a dar la cara en estos temas, amenazado de muerte, porque uno de estos grupos le puso un precio a quien me matara. He tenido que comprometer mi seguridad, andar en patrulla de la casa a la municipalidad o pasar toda la semana encerrado en la casa”.

Redondo señaló que, aunque se le ofreció ingresar a un programa de protección de víctimas, decidió no hacerlo para no abandonar sus responsabilidades, a pesar de que considera que la clase política aún no dimensiona el reto que representa el narcotráfico.

Esta crisis de seguridad se ve agravada por la desigualdad de recursos para combatir a las bandas criminales. El alcalde describió la situación como una lucha desigual, donde la policía local y nacional carece del músculo financiero y técnico que poseen las organizaciones del narco.

“Yo estoy altamente satisfecho de ver la calidad de policías que nosotros tenemos, pero la verdad es una pelea de burro amarrado contra tigre suelto porque el narco tiene millones de millones de colones de recursos o de dólares”.

El funcionario añadió que mientras los grupos criminales utilizan armas de guerra y reclutan menores de edad, el país sufre un déficit de personal, operando con 13 mil efectivos cuando se requerirían al menos 19 mil para cubrir las necesidades actuales.

Redondo abordó el “calvario” que representa la infraestructura vial en Cartago, señalando específicamente el proyecto de Taras-La Lima como un monumento a la ineficiencia. Para el alcalde, es inaceptable que una obra de apenas 2.5 kilómetros haya superado los cinco años de ejecución sin tener aún una fecha clara de finalización.

Además, advierte sobre los peligros de “inseguridad vial” en la zona, denunciando la falta de iluminación y señalamiento adecuado, lo que convierte el tránsito en un riesgo constante para los conductores, especialmente en condiciones de lluvia o bruma.