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Liberia.- El estadio Edgardo Baltodano Briceño fue lugar de fiesta ayer, en el primer encuentro de la final, donde amigos, familias, puntarenenses o guanacastecos, eso no importó, todos se apuntaron.
Un ambiente digno de primera división imperó en el reducto guanacasteco, que los 90 minutos apoyó sin parar a su equipo. Tampoco se puede dejar atrás a todos los aficionados porteños, que hicieron el viaje para dar su canto de aliento a los suyos.