Adultos mayores no están obligados a lo imposible

      Quienes tienen niños pequeños han podido ver que los menores nacidos de hace unos años para acá parece que han evolucionado con la tecnología, desde edades muy tempranas saben manejar todos los aparatos electrónicos de manera impresionante.Muchos nacen con los dedos más que preparados para darle rienda suelta al uso de las […]

Las agujas y catéteres son el principal producto de exportación.

 

 

 

Quienes tienen niños pequeños han podido ver que los menores nacidos de hace unos años para acá parece que han evolucionado con la tecnología, desde edades muy tempranas saben manejar todos los aparatos electrónicos de manera impresionante.
Muchos nacen con los dedos más que preparados para darle rienda suelta al uso de las tabletas y los celulares algunos los manejan tan bien que ni tan siquiera tienen que estar viendo la pantalla para hacer lo que ocupan.
Lastimosamente, la facilidad y destreza que tienen los adolescentes y los niños con la tecnología no es la misma en el caso de algunos adultos ni mucho menos las de algunos de los abuelitos, quienes se niegan a dejar el pasado atrás y usar las nuevas tecnologías.
A pesar de que existen celulares con los cuales se pueden hacer transacciones bancarias, pagar recibos y hasta comunicarnos con cientos de personas en todas partes del mundo, algunos adultos mayores sienten que no hay necesidad de esto y les da temor el manejar su dinero a través de estos aparatos.
Algunos del todo ni tan siquiera tienen una cuenta bancaria, ante este escenario muchos toman con bastante recelo el anuncio del Gobierno con el cual se anuncia una nueva tarjeta para adultos mayores, mediante la cual puedan pagar los autobuses.
Aunque todavía muchos se montan a los buses y con su cédula ya no les cobran el pasaje, ahora deberán usar esta tarjeta y quizá lo que más preocupa es que al menos 200 mil adultos mayores ni siquiera tienen una cuenta bancaria.
Cuando se inicie con las tarjetas el tema del cobro sería como en la actualidad, pues los adultos mayores tendrán los mismos rebajos, para las rutas de menos de 25 kilómetros se aplica un descuento del 100%, para rutas de 25 a 50 kilómetros un descuento del 50% del costo de la tarifa establecida y para rutas mayores a 50 kilómetros se aplica un descuento del 25%.
Quizá una de las situaciones más alarmantes es que muchos de estos que no tienen tarjeta ni tampoco cuentan con la disposición de hacerse de una consideran que usar este plástico no les va a traer ningún beneficio y les da miedo perder su dinero por no tener una buena relación con la tecnología.
Durante el anuncio se dijo que esta tarjeta sería voluntaria, sin embargo, si es como todo en el país, las cosas empiezan así y luego sí o sí la gente debe hacer lo que el gobierno ordena, así les parezca correcto o no.
Veremos durante cuánto tiempo será voluntario, hasta que alguien golpee la mesa y dé su imposición, porque en este país se hacen las cosas como algunos pocos deciden, así se vean afectadas muchas personas.
El problema de manejar las cosas así es: ¿qué va a pasar con quienes no quieran o no puedan hacerse de una tarjeta? ¿Será que no podrán usar el transporte público, será que tendrán que empezar a pagar para poder transportarse como si tuvieran pensiones pudientes? No podemos obligar a los adultos mayores a adaptarse a las nuevas tecnologías, tenemos que dejarlos ser como son, porque muchas veces estas imposiciones los limita a hacer su vida normal. Debemos entender que muchos preferirán tener el dinero debajo del colchón para sentirse más seguros.