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La adhesión de Costa Rica al Acuerdo Transpacífico podría ampliar las oportunidades comerciales y facilitar la atracción de inversión extranjera, pero también aumentaría la competencia para las actividades agropecuarias sensibles.
El debate en torno al tratado comercial se centra en los beneficios económicos estimados, las condiciones de acceso y las medidas que acompañarían a los sectores que podrían verse afectados.
“El estudio del ministerio estima que la economía costarricense crecería entre 0,3 y 0,9% en el total en la implementación de todo el acuerdo”, explicó John Fonseca, exviceministro de Comercio Exterior (Comex).
El exjerarca señaló que el estudio también proyecta un aumento de las importaciones desde el bloque cercano a $250 millones, frente a un crecimiento de aproximadamente $60 millones en las exportaciones.
Aclaró que los resultados deben interpretarse considerando que el escenario supone eliminar todos los aranceles, incluso en productos sensibles, y que no cuantifica el posible efecto sobre la inversión extranjera directa.
La diversificación es otro de los argumentos a favor. Costa Rica ya tiene tratados comerciales con seis de los 12 integrantes del bloque, por lo que la adhesión permitiría establecer nuevas condiciones con Japón, Australia, Nueva Zelanda, Malasia, Vietnam y Brunéi, además de aplicar reglas comunes para todo el grupo.
“Costa Rica depende mucho de Estados Unidos, es el destino de casi la mitad de nuestras exportaciones, el origen de $7 de cada $10 de inversión extranjera y el comprador de dos de cada tres dispositivos médicos”, indicó Fonseca.
Añadió que el acuerdo podría facilitar el uso de insumos provenientes de los países miembros para cumplir las reglas de origen y favorecer a las empresas interesadas en invertir en el país.
Paulina Matamoros, consultora de Comercio Exterior de Grant Thornton, coincidió en que el acuerdo puede ofrecer una plataforma para ampliar las relaciones comerciales y atraer capital, aunque advirtió que los resultados dependerían de otras condiciones nacionales.
“Entonces, por sí solo el acuerdo no garantiza un incremento o una fuerte atracción de inversión extranjera directa, sino que también hay que ponderar las variables que nosotros como país tenemos para lograr esa atracción”, manifestó Matamoros. Entre ellas mencionó el talento disponible, la infraestructura y la seguridad jurídica.
Rodney Salazar, presidente de la Cámara de Comercio Exterior y Representantes de Casas Extranjeras (Crecex), defendió la adhesión al considerar que el comercio exterior ha sido una vía de desarrollo económico para Costa Rica.
“El acuerdo se tiene que dar. Costa Rica tiene que seguir por la vía del desarrollo económico que ha traído durante varias décadas, que es el comercio exterior. El sector agropecuario debe ser atendido con políticas públicas que le ayuden a competir, a ser más eficiente y a transformarse. Eso no se puede dejar detrás, pero tampoco se puede se puede frenar el desarrollo de Costa Rica”, comentó Salazar.
El representante empresarial también mencionó el potencial de Japón para atraer inversiones en manufactura avanzada, tecnología y dispositivos médicos.
Sectores sensibles
La producción agropecuaria concentra parte de las preocupaciones. Fonseca identificó a los lácteos como el sector con mayor exposición, seguido por la carne de res, cerdo y pollo, el arroz y algunas hortalizas, entre ellas la papa y la cebolla.
Según el estudio de Comex que citó, la producción de lácteos podría caer aproximadamente un 3%.
El exviceministro explicó que la competencia sería especialmente relevante para las cerca de 28.000 fincas lecheras que, según el sector, son en su mayoría pequeñas y abastecen el mercado nacional.
Nueva Zelanda y Australia figuran entre los competidores, mientras que los lácteos estaban excluidos de los tratados vigentes con los seis socios actuales.
“Es un sector casi autosuficiente, clave para muchas zonas rurales, que hoy no compite con las grandes potencias lecheras”, dijo Fonseca.
También distinguió entre seguridad alimentaria, definida como el acceso estable a alimentos nacionales o importados, y soberanía alimentaria, entendida como la capacidad de sostener la producción propia.
Matamoros señaló que el ingreso de productos importados no garantiza por sí mismo una reducción de precios para el consumidor, pues el resultado depende de los aranceles acordados y de otros costos asociados a la comercialización.
“También tenemos temas como el tipo de cambio, lo que es el transporte, lo que es la distribución de los productos como tal, por lo que no viene a garantizar realmente una disminución en costos”, afirmó la consultora.
Óscar Arias Moreira, presidente de la Cámara Nacional de Agricultura y Agroindustria (CNAA), afirmó que una parte mayoritaria de los sectores agropecuarios mantiene su oposición al ingreso al bloque.
“Entrar con cero aranceles para algunos sectores es jugar en una cancha completamente dispareja cuando tenemos situaciones, los costos de producción e incluso la protección que tienen algunos de esos países para sus sectores productivos”, declaró Arias.
El dirigente agregó que el sector espera que el Gobierno presente alternativas para atender las afectaciones identificadas o valore postergar la adhesión.
Condiciones pendientes
Fonseca indicó que todavía no se han publicado los plazos de desgravación para los productos sensibles, información necesaria para conocer cuánto tiempo tendrían los sectores nacionales antes de enfrentar una mayor competencia.
En medio de la discusión actual, en la que se decide si se firma o no el acuerdo, señaló que renegociar las condiciones sería difícil, porque cualquier modificación requiere el acuerdo de los 12 países del bloque.
Matamoros sostuvo que, si Costa Rica decide ingresar, será necesario definir políticas públicas y medidas de acompañamiento para fortalecer a los sectores productivos y mejorar sus posibilidades de competir.
El proceso aún debe completar la revisión legal, la firma, la aprobación de la Asamblea Legislativa y la consulta ante la Sala Constitucional.
El acuerdo reúne a 12 países que representan aproximadamente el 15% del producto interno bruto mundial y alrededor de 600 millones de consumidores.
Inicio de la mesa técnica
Tras la reunión con representantes de distintos sectores productivos, la presidenta Laura Fernández convocó una mesa de trabajo de alto nivel con el vicepresidente Gamboa y los ministros de Agricultura, Comercio Exterior y Economía, Industria y Comercio, según explicó Arias.
La mandataria indicó que las conversaciones comenzarían este lunes y que el objetivo es profundizar en las preocupaciones de los sectores. La expectativa es que el Gobierno defina una posición país antes de una reunión prevista en Vietnam entre el 23 y el 27 de noviembre.
John Fonseca
Exviceministro de Comex
“Para decidir bien necesitamos transparencia y tener los datos en la mesa, conocer los términos negociados y acompañar el acuerdo con un plan para quienes deban adaptarse”.
Paulina Matamoros
Consultora de Grant Thornton
“En caso de ingresar a este acuerdo, es necesario definir las políticas de acompañamiento por parte del Estado para lograr fortalecer nuestros sectores y que logren ser competitivos ante los productos que podrían ingresar a nuestro mercado”.
Oscar Arias Moreira
Cámara Nacional de Agricultura
“Tenemos la posición firme en una gran mayoría de los sectores del agro. Ahora esperaremos a ver si el Poder Ejecutivo tiene alternativas que nos presenten y que nos puedan ayudar a resolver los problemas que hemos visualizado como preocupaciones”.
Rodney Salazar
Presidente de Crecex
“Podemos seguir avanzando en tratados de libre comercio para nuestras exportaciones, pueden llegar libres de aranceles. También podemos beneficiarnos de las importaciones, lo que no se produce aquí, o de la materia prima para producir. El comercio exterior bajo tratados siempre va a traer beneficio al país”.



