A polaco lo esperaban en Colombia para Navidad

Al colombiano, Arcadio Julián Mejía Vélez, asesinado el pasado lunes en El Roble de Puntarenas, no solo lo lloran su esposa e hijo con quienes vivía en Barranca, también el sufrimiento llegó hasta Guática en Risaralda de Colombia, su pueblo natal. DIARIO EXTRA tuvo acceso a su familia en esa comunidad a través del periódico […]

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Al colombiano, Arcadio Julián Mejía Vélez, asesinado el pasado lunes en El Roble de Puntarenas, no solo lo lloran su esposa e hijo con quienes vivía en Barranca, también el sufrimiento llegó hasta Guática en Risaralda de Colombia, su pueblo natal.

DIARIO EXTRA tuvo acceso a su familia en esa comunidad a través del periódico Q´Hubo de ese país, quienes compartieron con este medio la conversación que tuvieron con la madre del fallecido. Edilma Vélez, madre de Mejía, dijo, mientras le corrían las lágrimas, que su hijo viajó hace 12 años a Costa Rica en busca de mejores oportunidades económicas, donde se organizó y tenía pensado reencontrarse con su familia en el mes de diciembre para pasar la navidad, ya que hace cuatro años no lo veían. Pese a que las autoridades en Costa Rica manejan el caso como un posible ajuste por narcotráfico, sus parientes desconocen si el hombre de 36 años estaba en algún enredo con delincuentes.

“Mi hijo fue asesinado en la noche del lunes cuando ya iba para la casa, sin embargo, nosotros recibimos la dolorosa noticia el martes a las 10 de la mañana; me dijeron que estaba muerto, que lo habían matado, en ese momento se me vino el mundo encima, yo no podía creer lo que me estaban diciendo, dicen que me lo asesinaron por no pagarle una plata, pero no se más”, relató la mujer muy dolida.

 

SIN RECURSOS

 

Desesperados, sin saber qué hacer, a quién acudir y lo peor aún sin recursos económicos para repatriar el cuerpo, así es como están estos colombianos buscando ayuda por todos lados.

Yuliana Vélez, hermana de Arcadio, expresó en medio de lágrimas que no solo viven un amargo momento por la muerte de su ser querido, también los atormenta no saber cómo van a traer su cuerpo para darle cristiana sepultura, ya que son una familia muy humilde y no poseen suficientes recursos para repatriarlo. La familia de Julián reside en el corregimiento de Santa Ana de Guática, Julián era el mayor de dos hermanos y dejó dos hijos, uno de 10 años que está en Colombia y otro de un año que vivía con él y su esposa en Costa Rica. Sus familiares lo recuerdan como un hombre alegre, trabajador muy amoroso y apegado a sus parientes.