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Cuando un ciberataque ocurre, la información de millones de personas puede verse comprometida. Pero, ¿qué sucede realmente con esos datos robados?
Rick Argüello, gerente de ESET Costa Rica, explicó cómo los atacantes suelen utilizar esa información y las implicaciones que tiene para las víctimas.
¿Qué pasa con la información una vez que es hackeada?
Según Argüello, cuando un cibercriminal obtiene acceso a información sensible, su destino habitual es la “dark web” o la “deep web”, plataformas que se caracterizan por su falta de transparencia y por operar fuera del alcance de los motores de búsqueda convencionales.
Cuando dicha información se filtra y se publica en la dark web, se vuelve accesible para individuos con intenciones fraudulentas.
Entre las amenazas más comunes se encuentran las extorsiones, que suelen buscar la obtención de dinero a través de engaños, suplantación de identidad o incluso la realización de actividades ilícitas en nombre de la víctima.
Además, esta información puede ser utilizada para llevar a cabo fraudes de mayor envergadura, como el acceso a datos bancarios, la apertura de líneas de crédito, o la realización de compras, todo ello haciéndose pasar por la persona afectada.
¿Qué acciones puedo tomar si fui víctima de hackeo?
Según Argüello, como medida preventiva, lo primero que se debe hacer es cambiar las contraseñas.
El experto aconseja usar contraseñas únicas para cada plataforma y evitar almacenarlas en línea, ya que hacerlo podría facilitar el trabajo de los ciberdelincuentes, quienes tendrían acceso a información personal y datos sensibles.
En caso de ser víctima de un hackeo, Argüello recomienda que la persona verifique qué información se ha expuesto públicamente y evalúe el nivel de gravedad y sensibilidad de los datos filtrados. Esto permitirá determinar el riesgo potencial y, a partir de allí, tomar las medidas de seguridad adecuadas, así como las acciones legales pertinentes.

