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Durante el curso lectivo 2024, un total de 77.662 estudiantes reprobaron el año. Si se suman los resultados desde el 2022, el número asciende a más de 240 mil estudiantes que no lograron aprobar el curso en los últimos tres años, reflejando una tendencia preocupante en el sistema educativo nacional.
Las cifras incluyen alumnos de distintas modalidades educativas, tanto diurnas como nocturnas.
Lo anterior, según datos del Departamento de Análisis Estadístico del Ministerio de Educación Pública (MEP).
La matrícula final para ese año fue de 1.113.258 estudiantes, lo que equivale a que un 7% del total no alcanzó el nivel suficiente para aprobar.
Además, los datos del MEP señalan que 63.809 estudiantes repitieron el curso durante el 2024, evidenciando las dificultades persistentes en los procesos de aprendizaje y acompañamiento académico.
A poco más de un mes para que finalice el curso lectivo 2025, el próximo 10 de diciembre, la cartera reconoce los retos que enfrentan cientos de estudiantes que se someten a diversas causas que les impide avanzar académicamente.
Según explicó a este medio Karolina Artavia, directora de Desarrollo Curricular del MEP, la reprobación se debe principalmente a aprendizajes no desarrollados, producto de diversas situaciones que enfrentan los estudiantes en cada nivel educativo.
Agregó que, en muchos casos, el proceso de evaluación se centra únicamente en asignar una calificación, lo que determina si el estudiante aprueba o no, dejando de lado su verdadero propósito: valorar el progreso y apoyar el desarrollo de los aprendizajes.
“Al mismo tiempo, la falta de priorización de los aprendizajes esenciales y el no enfocar la mediación pedagógica hacia aquellos contenidos prioritarios o fundamentales de cada nivel, que son la base para el siguiente, representan otra de las causas. A esto se suma el limitado uso de estrategias didácticas flexibles, contextualizadas e inclusivas, que se adapten a las condiciones y características de los estudiantes”, explicó Artavia.
Por su parte, Carolina Cervantes, representante del Colegio de Profesionales en Orientación (CPO), indicó que esta situación es un tema multifactorial que no puede recaer solamente al Gobierno.
“Tiene que ver con la parte económica, con el estrés que enfrentan las familias y con la poca motivación que muchas veces presentan tanto los estudiantes como, los docentes en las instituciones educativas. Influye además la situación salarial y la desmotivación general dentro del contexto educativo. No estamos dimensionando el daño que esto le está causando no solo a nuestra niñez y adolescencia, sino también al país, porque estamos comprometiendo el futuro de nuestras próximas generaciones”, apuntó la orientadora.
Agregó que hay que Costa Rica siempre ha sido un país académicamente preparado, no obstante, las situaciones complejas no logrando hacer una retención debida de las personas estudiantes en el sistema.
La funcionaria del MEP señaló que es necesario priorizar los aprendizajes y realizar ajustes razonables para las poblaciones vulnerables, además de contextualizar la mediación pedagógica. También destacó la importancia de fortalecer los procesos de acompañamiento a los estudiantes y ofrecerles más oportunidades para demostrar lo aprendido en distintos momentos y de diversas maneras.
“Con esto me refiero a utilizar diferentes instrumentos para recopilar información sobre los avances de las personas estudiantes”, puntualizó.
Por su parte, Cervantes insistió en que el país necesita implementar acciones más amplias y profundas que respondan a las realidades diversas de cada región, brindando herramientas efectivas a docentes, psicólogos, orientadores y directores para fortalecer su liderazgo y capacidad de acompañamiento a los estudiantes.
