6 de cada 10 estudiantes de secundaria consumen alcohol 

Según encuesta realizada por IAFA en 2024

“Sin lugar a duda, en los últimos años hemos observado una preocupante diversificación de sustancias ilícitas en los centros educativos, afectando no solo a las instituciones, sino también a las personas adolescentes”.

Así lo describe José Miguel Chavarría, representante del Colegio de Profesionales en Orientación (CPO) y profesional en Ciencias Criminológicas, al referirse al panorama actual del aumento en el consumo de drogas entre estudiantes.

Según un estudio del Instituto sobre Alcoholismo y Farmacodependencia (IAFA) realizado en 2024, denominado ‘Encuesta Nacional sobre consumo de sustancias psicoactivas entre estudiantes de Educación Secundaria’, se reveló que un 60 % de los estudiantes, es decir, seis de cada diez, consumen o han consumido alcohol.

“La prevalencia del consumo de bebidas alcohólicas es un indicador que cuantifica y resume la cantidad de personas usuarias de este tipo de productos. La encuesta de colegiales del año 2024 arrojó que un 60,9% tomó en alguna ocasión, alguna bebida alcohólica”, señala el informe. 

Del total de estudiantes que consumen alcohol, los de duodécimo año presentan la mayor incidencia, con un 85 %. Le siguen los de undécimo con 78 %, décimo con 70,7 %, noveno con 60,3 %, octavo con 54,7 % y, finalmente, séptimo año con 48,1 %. No obstante, entre los varones, el porcentaje que había consumido bebidas alcohólicas alguna vez fue de 55,4%, inferior al de las mujeres, estimado en 66,5%.

Según mencionó Chavarría, las principales causas de este panorama son multifactoriales.

“Durante la adolescencia, los jóvenes atraviesan diferentes etapas de maduración en las que buscan aceptación social. Lamentablemente, para lograr esa aceptación, muchos recurren a conductas de riesgo, como el consumo de sustancias, exponiéndose a situaciones peligrosas”, aseguró el experto.

El informe no solo resalta el elevado consumo de alcohol, sino que también destaca el uso de cannabis (marihuana) y otras sustancias psicoactivas entre los estudiantes. 

Según los datos, el 11% de los estudiantes de secundaria ha consumido alguna vez alguna de estas sustancias. La edad promedio de inicio es de 14 años, aunque un 0,94% (94 de cada 10.000 estudiantes) declaró haber consumido cannabis antes de cumplir los 12 años.

En cuanto a la cocaína, el 2,5% de los estudiantes de secundaria reportó haber consumido alguna vez algún derivado de la hoja de coca. El promedio de la primera ocasión de consumo fue de 12 años.

Más datos 

Asimismo, información del Ministerio de Educación Pública (MEP), específicamente del Departamento de Análisis Estadístico, en 2022 señalaron estudiantes que consumen drogas no medicadas. 

Según los datos, la sustancia de mayor incidencia es el alcohol, con 4.757 estudiantes que lo consumen, seguido del alcohol con 4.563, el tabaco con 1.796 y el vapeo con 1.351.

Las sustancias de menor incidencia incluyen benzodiacepinas, barbitúricos, cocaína, anfetaminas, crack y alucinógenos, aunque también se registró consumo de estudiantes en estos casos.

Diario Extra consultó el MEP por los protocolos para llevar y prevenir estas situaciones. La Dirección de Vida Estudiantil aseguró que:

“Se impulsa programas de prevención del consumo y tráfico de sustancias psicoactivas en todos los ciclos, niveles y modalidades del sistema educativo para el curso lectivo 2025, siguiendo los “Lineamientos técnico-administrativos”, avalados por la Comisión Interinstitucional conformada por el IAFA, el ICD y el MEP, la cual coordina acciones y proporciona contactos para implementar los programas en los centros educativos”, dijo la cartera. 

Aseguraron que los protocolos se activan ante sospecha o detección de drogas, y la circular DM-1407-02 establece disposiciones para salvaguardar los derechos estudiantiles, incluyendo la posibilidad de revisar bolsos, maletines, salveques, mochilas u objetos similares al ingreso o durante la permanencia de los estudiantes en los centros educativos.

Por último, el experto explicó que el consumo de sustancias en estudiantes requiere un enfoque integral que combine prevención, acompañamiento y sanción educativa. Chavarría resalta la sobrecarga de los orientadores, que deben atender hasta 500 estudiantes cada uno, lo que limita su capacidad de brindar seguimiento socioemocional. 

Destaca la importancia de reforzar programas de prevención actualizados, capacitar constantemente al personal y agilizar la atención interinstitucional, buscando reinserción y rehabilitación en lugar de solo castigo.

Principales causas 

  • Aceptación social: Los adolescentes buscan ser aceptados por sus pares.
  • Subcultura: Influencia de patrones de comportamiento como peinado, vestimenta, música, y relaciones; incluye la subcultura del narcotraficante.
  • Válvula de escape: Consumo como forma de evadir problemas personales o familiares.
  • Situaciones familiares: Desempleo, violencia directa, ausencia de padres.
  • Rendimiento académico y socioemocional: Bajas calificaciones, posibles trastornos de conducta y carencia de habilidades socioemocionales.
  • Exposición social: Alta exposición a drogas fuera del centro educativo, como narcomenudeo en el vecindario.
  • Normalización del consumo: Consumo de sustancias y violencia visto como algo común en algunos hogares y entornos sociales.
  • Carencia de educación: Falta de clases o programas que fomenten habilidades blandas.