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Mientras el presidente Carlos Alvarado Quesada insiste ante los costarricenses con que se debe pagar más impuestos, algunos de sus ministros gastan millones de colones al mes en un tropel de asesores.
Imagínese que tan solo entre los ministros de Vivienda, Hacienda, Economía, Justicia y Seguridad, el Estado desembolsa unos ¢56 millones mensualmente por concepto de salarios en estos colaboradores de confianza.
10 ASESORES EN VIVIENDA
Un caso de ello sucede en el Ministerio de Vivienda y Asentamientos Humanos. En esa cartera, la ministra Irene Campos Gómez cuenta con nada más y nada menos que 10 asesores.
Se trata de un licenciado en economía al que se le paga al mes ¢1.968.573, un licenciado en Periodismo cuyo salario es de ¢2.098.454, tres abogados, quienes perciben ¢1.542.060, ¢1.426.758 y ¢968.842 mensualmente.
Asimismo, cuenta con un licenciado en arquitectura cuyo salario mensual es de ¢905.761,50, otro periodista al que todos los costarricenses le pagamos ¢905.761,50, un máster en Políticas Públicas que percibe al mes ¢1.238.163,50 y otro máster en gerencia de Políticas y Programas Sociales con un salario de ¢1.265.417,50. Esta lista la completa un bachiller en sociología, que tiene un salario de ¢999.575.
Por ese tropel de asesores, que comprenden plazas de confianza, es decir designadas a discreción del jerarca de turno y a dedo, el Estado gasta al mes casi ¢13,5 millones.
Lo anterior queda en evidencia en el oficio MIVAH-DMVAH-0786-2020 del 3 de noviembre que le remitió el Ministerio de Vivienda a Alfredo Villalobos Salazar.
Villalobos, vecino de La Ribera de Belén, se dio a la tarea de consultarle al Gobierno la lista completa de cada uno de los asesores. La ministra Campos justificó que la razón de ese ejército de asesores consiste en que son necesarios para atender los diferentes temas sustantivos que atañen a la cartera.
Llamó la atención que la jerarca se negó a pasar los nombres completos de cada uno de esos funcionarios.
PELOTÓN TAMBIÉN EN MEIC Y HACIENDA
Pero el tropel de asesores no está solo en Vivienda. La ministra de Economía, Victoria Hernández Mora, cuenta en su despacho con 7 funcionarios de confianza.
Según el oficio DM-OF-779-20, la jerarca dispone de un especialista en comunicación, otro en administración aduanera, dos más en administración pública, otro en derecho, uno en administración y, como si fuera poco, otro en economía.
En total, se desembolsan ¢9.929.826 al mes del erario público en esa planilla de confianza. Al igual que Campos, Victoria Hernández no remitió los nombres de los funcionarios, aun cuando se trata de información pública.
En el caso de Hacienda, el ministro Elián Villegas Valverde tiene otros 7 asesores.
Villegas cuenta con el apoyo en su despacho de un administrador con énfasis en Recursos Humanos, un politólogo, un administrador público, dos economistas y dos abogados. El jerarca tampoco proporcionó los nombres de esos funcionarios pagados por los impuestos de los costarricenses.
Eso sí, aclaró: “es importante indicar que aparte de los 7 puestos de confianza que han sido contratados en el periodo actual, no se ha contratado otro tipo de consultores que se encarguen de realizar dicha labor”.
En total, Hacienda gasta al mes ¢13.319.370 en salarios a dichos colaboradores.
8 EN JUSTICIA Y 6 EN SEGURIDAD
Pero no solo las carteras relacionadas con temas económicos mantienen esa exageración de asesores en plena crisis fiscal. La ministra de Justicia y Paz, Fiorella Salazar Rojas, le confirmó a Villalobos por medio del oficio MJP-DM-628-2020, que cuenta con 7 colaboradores en su despacho y uno más en la oficina del Viceministerio.
Así pues, la jerarca contrató los servicios de un politólogo, dos periodistas, dos abogados, un trabajador social, un relacionista internacional y hasta un psicólogo. En total, se desembolsa al mes en salarios ¢9.896.148. Salazar tampoco compartió los nombres de los empleados públicos en cuestión.
En cuanto al despacho del ministro de Seguridad, Michael Soto Rojas, este cuenta con 6 asesores.
En Seguridad no explicaron ni siquiera de quiénes se trataba, ni sus respectivas profesiones, únicamente el nombre de las plazas que llenaban, pero sí dijeron que se gasta por ese concepto ¢9.822.528 al mes.