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Entre 2020 y 2024, las autoridades decomisaron 495 teléfonos celulares en el módulo de máxima seguridad del centro penitenciario La Reforma, según datos del Ministerio de Justicia y Paz.
Esto equivale a un promedio mensual de ocho dispositivos incautados en esa sección del penal.
Durante el primer semestre de 2025, los funcionarios localizaron 33 aparatos en las celdas de alta contención, lo que representa más de cinco por mes.
Estas cifras evidencian que, incluso en el área con mayores controles, los internos logran introducir teléfonos móviles mediante diversos métodos.
En estas celdas se encuentran los reclusos con perfiles más peligrosos, clasificados como de alto riesgo por su historial delictivo y las investigaciones en curso.
Durante recientes operativos en Limón, Randall Zúñiga, director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), advirtió que líderes criminales continúan emitiendo órdenes desde prisión.
“A pesar de estar encarcelados, siguen generando instrucciones e incluso ordenando asesinatos, lo que refleja fallas en los controles penitenciarios”, señaló.
Por ello, tras una serie de allanamientos en esa provincia contra cabecillas de estas estructuras, las autoridades también ingresaron a celdas de máxima seguridad en busca de pruebas que permitan vincular a los sospechosos con al menos 15 homicidios ocurridos desde 2023.
“Esto nos genera gran preocupación, por la capacidad que aún tienen para operar desde un entorno supuestamente controlado”, agregó Zúñiga.
Cabecillas con teléfonos
En el caso de George Paniagua, alias “Curry”, las autoridades le incautaron un teléfono dentro de su celda.
“Curry”, considerado líder de una de las principales bandas criminales de Limón mantiene vínculos con Tony Peña Russell, alias “La T”, otro reconocido cabecilla de la región caribeña.
“A Peña Russell se le han decomisado tres celulares, y esta es la tercera vez que intervenimos su celda. Aunque están tras las rejas, continúan dirigiendo actividades delictivas”, concluyó.
Todas las cárceles
La Policía Penitenciaria ha decomisado más de 7.950 teléfonos celulares en los centros penitenciarios del país desde mayo de 2022.
Esto equivale a un promedio de más de siete celulares incautados por día, los cuales ingresan a las celdas y son detectados por los oficiales penitenciarios.
Un reciente operativo policial en La Reforma permitió ubicar un dispositivo móvil en las partes íntimas de un recluso, por lo cual deberá purgar 18 meses más de cárcel por este ilícito.
Las personas que ingresen teléfonos móviles en las cárceles se exponen de dos a cuatro años de cárcel, y en caso de ser funcionarios públicos la sanción se amplía hasta un tercio.