35 años de Zonas Francas: Un modelo de éxito que debemos potenciar

Editorial

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Costa Rica celebra este año tres décadas y media de uno de sus programas económicos más exitosos: el régimen de Zonas Francas. Los números hablan por sí solos y reflejan una transformación económica que ha posicionado al país como referente en atracción de inversión extranjera directa y generación de empleo de calidad en Centroamérica.

Desde sus inicios en 1990 con apenas 56 empresas, el régimen ha experimentado un crecimiento exponencial hasta alcanzar las 626 organizaciones actuales. Este desarrollo no es solo cuantitativo; representa una evolución cualitativa extraordinaria. De generar $215 millones en 1990, las Zonas Francas aportan hoy más de $13.893 millones, equivalente al 15% del PIB nacional. Esta cifra demuestra cómo un programa visionario se ha convertido en pilar fundamental de nuestra economía.

El impacto en el empleo es igualmente impresionante. De 7,000 puestos de trabajo directos hace 35 años, hemos llegado a 197,000 empleos que benefician a familias costarricenses con salarios que duplican el promedio nacional: $2,319 versus los montos del régimen definitivo. Además, la participación femenina del 45% supera los indicadores nacionales, demostrando el compromiso del sector con la equidad de género.

La sofisticación sectorial marca otro hito destacable. El país ha transitado de ser un simple proveedor de call centers y ensamblaje manufacturero a convertirse en hub de servicios de alto valor agregado en ciberseguridad, tecnología, data analytics y diseño de productos. Los servicios representan hoy el 67% de las empresas del régimen, evidenciando una economía del conocimiento que genera mayor valor y mejores oportunidades profesionales.

Esta transformación no ha sido casualidad. Ha requerido inversión sostenida en educación, desarrollo de talento humano y políticas públicas coherentes que han mantenido la competitividad del país durante décadas. Sin embargo, los desafíos actuales demandan una respuesta aún más ambiciosa.

La amenaza de la inteligencia artificial sobre servicios transaccionales, la competencia regional creciente y las contracciones esperadas en inversión extranjera directa global, exigen acelerar la transición hacia sectores de mayor conocimiento y valor agregado. Los centros de llamada, aunque representen solo 2% de las empresas de servicios, simbolizan la necesidad urgente de reinvención continua.

El momento actual presenta una oportunidad histórica. Con una base sólida de 35 años, Costa Rica debe apostar por sectores emergentes como biotecnología, energías renovables, manufactura avanzada y servicios digitales especializados. Esto requiere fortalecer la educación técnica y universitaria, mejorar la infraestructura digital y mantener la estabilidad jurídica que ha caracterizado al régimen.