
El reloj marcaba las 3:57 p.m. del lunes 22 de abril de 1991 cuando se produjo el terremoto de 7,6 grados Richter que marcó la vida de miles de costarricenses y tuvo epicentro en Valle La Estrella, según el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori).
Ese día en Limón el movimiento telúrico provocó la muerte a 48 personas, dejó 651 heridos y graves daños a importantes vías de comunicación, dejando sin acceso ni comunicación a los pueblos caribeños.
El sismo, recordado en todo Costa Rica, afectó también parte del territorio de Panamá, donde se reportaron muertes a causa del fuerte meneón.
En Costa Rica al menos 36 kilómetros de la ruta principal que lleva a Limón, en aquel entonces conocida como carretera Saopim, quedaron intransitables al abrirse enormes grietas que impedían el paso de los vehículos.
Mariano Guardia, viceministro de Obras Públicas en 1991, estimaba que el terremoto provocó pérdidas en materia de infraestructura vial por al menos ¢2.000 millones.
Miles de personas perdieron sus viviendas, que no soportaron la fuerza del movimiento, y quedaron durmiendo a la intemperie, por lo que países como Nicaragua y Venezuela ayudaron de diferentes maneras.
Fuerzas de Paz de la Organización de las Naciones Unidas para Centroamérica colaboró con una aeronaves, además los pinoleros facilitaron helicópteros.
Gracias a esas ayudas se logró trasladar al menos a 100 personas hasta San José para ser atendidas en diferentes centros médicos capitalinos.
El 24 de abril el Banco Mundial aprobó un préstamo para el país de $60 millones (¢7.134 millones en 1991), además al Banco Interamericano de Desarrollo se le solicitó un crédito de $20 millones y además donó $225 mil (aproximadamente ¢27 millones en 1991).
El terremoto además provocó el levantamiento del suelo de la costa del Caribe costarricense desde Moín.
En aquel entonces Federico Güendel, experto del Ovsicori, lo calificó como el peor terremoto del siglo.
CONMEMORACIÓN
Hoy se realizarán diferentes actividades en la ciudad de Limón para conmemorar los 25 años del terremoto, donde además efectuarán una ceremonia solemne a las 6 p.m. con los familiares de los afectados.
Las actividades las organizan la Municipalidad de Limón y la Comisión Nacional de Emergencias.
LOS FALLECIDOS
En total 48 personas perdieron la vida durante el terremoto de Limón, de las cuales se sabe que 13 murieron en Limón, 9 en Sixaola, 7 en Valle La Estrella y 3 en Batán. Algunas de ellas, según registros en medios, son:
1- Javier Blanco Álvarez (Tanque en Recope)
2- Marcela Velásquez Martínez (27 años)
3- José Venegas Velásquez (11 años)
4- Karla Venegas Velásquez (3 años)
5- Eleonora Castro
6- María Félix Jirón
7- Lucille Mason Mason
8- Asisto Ramírez
9- Federico “Ticho” Aguirre Álvarez
10- Linda Martín Martín (63 años)
11- Margarita Wolf Castro
12- Eleonora Castro Romero
13- Hernán John Rooper (61 años)
14- María Félix Jiménez Martínez
15- Patricia Ramírez Ramírez (80 años)
Fuente: Edición de DIARIO EXTRA del 23 de marzo de 1991
Víctor Jara, sobreviviente estaba en Recope
“Explotó el tanque y me agarró la onda expansiva”
Víctor Jara tiene marcas en su cuerpo que le recuerdan constantemente la furia del terremoto de Limón, al que logró sobrevivir tras una explosión de los tanques de la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope), donde se encontraba trabajando.
Jara contó que el 22 de abril de 1991 se hallaba junto con ocho compañeros limpiando el tanque 702, que estaba en proceso de reparación, tanto el techo como el piso.
“Estando con la manguera lavando el piso sentí un movimiento pequeño, me extrañé de ver que con el peso que tiene el tanque se moviera, sin embargo cuando se vino el meneón grande me tiré por un hueco que tiene el tanque del tamaño de un carro, pasé directo y le di la vuelta al tanque”, narró.
En ese momento logró llegar hasta el tanque 701, donde iba a continuar su camino para llegar hasta un dique y salir a una calle principal.
“El tanque 701 se movía, era como ver una caja de fósforos en el mar, con el movimiento se salía el crudo por los lados, todo fue en milésimas de segundos. En el momento que yo iba corriendo me caigo, se oye la explosión de un tanque pequeño y al explotar ese agarró el grande. Estando yo en el suelo me agarró la onda expansiva, que me quemó, de ahí me levanté y seguí corriendo hasta llegar a la base naval a 300 metros”, rememoró.
Según relata, lo trasladaron hasta un lugar llamado Rancho La Playa y en ese momento la adrenalina no le permitía sentir las quemaduras que se presentaba en cara, espalda y brazo.
“Cuando empecé a caminar para salir de ahí sentí que me ardía la espalda y me levanté la camisa. Me acuerdo que un compañero, Rufino, llegó y fue el que me dijo que me había quemado todo. Me tocó empezar a caminar, el dolor que estaba sintiendo era mucho”, agregó.
Jara asegura que cuando llegó a un puente encontró a su hermano, el cual creía que Víctor había muerto en la explosión del tanque
“Recuerdo que había un taxi, pero no estaba el chofer, después apareció un señor con un pick up, que fue el que me trasladó. Hoy no recuerdo quién era, pero no tuve ni chance de agradecerle; él me trasladó hasta el hospital, me inyectaron para el dolor y eso no me hacía nada, luego me pusieron una crema la sulfadiazina de plata y decidieron trasladarme al Hospital San Juan de Dios”, comentó.
Estuvo internado un mes y una semana, donde pasó por un largo proceso de recuperación mediante curaciones para las quemaduras.
“MI COMPAÑERO MURIÓ”
Jara contó que una de las situaciones más difíciles que enfrentó fue enterarse de que su compañero Javier Blanco murió dentro del mismo tanque de donde él logró salir.
“Desgraciadamente a Blanco no le dio tiempo de salir y le cayó encima parte del techo flotante, causándole la muerte de inmediato. Me tocó hablar con una de las hermanas de él y entre todos nos dábamos fortaleza. De alguna u otra manera de lo que pasé salieron cosas buenas”, finalizó.
Xiomara Hall, hija de reconocido notificador que murió:
“No se nos olvida ese dolor”
Xiomara Hall sin querer presenció el momento en que su papá Juan Antonio Hall Arquín, conocido como “Johnny”, murió bajo los escombros del antiguo Hotel Internacional, en el centro de Limón.
“Recuerdo que trabajaba a 25 metros del Hotel Internacional, cuando empezó el terremoto salimos del edificio, en ese momento vi cuando el Hotel Internacional se cayó, nunca imaginé que mi papá estaba ahí”, comentó.
“Johnny” era reconocido en Limón por ser el notificador de la Corte. La mañana del 22 de abril de 1991 se dedicó a ayudar a sacar a personas del Hotel Internacional, justo cuando el terremoto azotaba con fuerza el Caribe costarricense.
Tras salvar a la última persona, ingresó una vez más y en ese preciso momento la edificación de tres pisos colapsó, cayéndole a Hall una pesada viga que le causó la muerte.
“Pasaron tres días hasta que el jueves lo encontraron, lo metieron en una bolsa y lo llevaron hasta el cementerio porque ya estaba descompuesto. Los señores que estaban ahí dicen que él empezó a sacar gente, cuando vio que todos estaban afuera volvió a entrar y se metió debajo de una mesa. Cuando lo encontraron dicen que al lado había un hueco donde se podía refugiar”, narró.
Xiomara añade que pese a que han pasado 25 años, aún no supera el hecho de que estuvo a 25 metros de donde murió su papá y de haber sabido hubiera corrido directamente al edificio.
“Son muchos años de extrañarlo. Añoro que esté aquí conmigo, lo recordamos como si fuera ayer, no se nos olvida ese dolor que sentimos todavía, aunque sean 25 años. Se sigue sintiendo esa pérdida, todavía duele, el tiempo no pasa, vamos a sentir eso conforme sigan pasando los años”, finalizó.
Hall asegura que su papá es otro ángel más en el cielo y en vida fue un hombre muy bueno, pese a tener un carácter fuerte. A “Johnny” le faltaban cuatro años para pensionarse, era un apasionado de su trabajo porque le permitía andar por todo Limón.