
Los movimientos sociales hoy se encuentran en un período de flaqueza enorme y esto se observa en la práctica ya que no hay movimiento ni grupo social que arremeta fuerte contra un sistema claramente depredador en todos los sentidos, es decir en la financiación de las guerras, del desmantelamiento de los sistemas de salud pública, del deterioro de la educación, de por ende de los empeoramientos de la calidad de vida de los habitantes del planeta en general.
No creo que haya país o región que se libre de esta caída, pues el mundo ya es un solo país, podríamos decir, y todo está interconectado. Ya no hay dónde huir.
Pues bien, la salida está siempre con el otro, el acercarse al otro para así entre unos tejer un tejido ya destruido y comenzar algo nuevo pero constructivo en un mundo que ya no está ni lo estará más.
Por tocar hoy un tema muy candente que es la guerra en Europa, debemos de señalar principalmente al provocador que es la OTAN, que es responsable de que durante algunos años se ha dedicado a cercar a Rusia instalando bases por distintos lugares no solo de la Europa occidental sino también en países del este. Ha incorporado a países del este y esto ha sido un acicate para producir un gran malestar en el agresor actual.
Pero señalar esta organización militar occidental no se puede, está censurado por los medios y esto también supone la apertura a otros espacios donde nuestro radio de expresión se abra.
Pues sí, esta organización está disfrazada de “paz” y de “humanitaria”, lo que después no se entiende entonces por qué muchos de sus soldados destinados en esas misiones acaban en psiquiátricos.
Es por tanto importante y esencial que nos pongamos en la faena de trabajar por un mundo justo donde los poderes comiencen a tenernos en cuenta y no seamos solo un número en el pasaporte.