
Las deudas son un denominador común entre los costarricenses, quienes ven en la obtención de un crédito la posibilidad de adquirir bienes y con ello mejorar su calidad de vida.
El más reciente estudio de la Oficina del Consumidor Financiero (OCF) reveló que en 2020 el compromiso de ingreso que la población con algún tipo de duda destina para cancelar las respectivas cuotas era del 52%, cifra que se redujo al 38%.
Danilo Montero, director general de la OCF, señaló que “el objetivo es medir el endeudamiento en la pospandemia y en alguna medida poder compararlo con los hallazgos de la encuesta del 2020.
Los resultados brindan una idea de cómo está la realidad de esta dimensión financiera de los ciudadanos, a quién le deben, el compromiso de sus ingresos para honrarlas y algunos hábitos personales que determinan su situación.
Esto crea las condiciones para orientar y definir políticas que fomenten la educación financiera y el abordaje general de endeudamiento en el país”.
PRÉSTAMOS GOTA A GOTA
En el sondeo, que se realizó a 1.200 personas de entre 18 y 65 años, se determinó que 5 de cada 10 encuestados conocen la modalidad y que el 7,4% de estos ha adquirido este tipo de créditos.
Se estima que cerca de 221.000 costarricenses han tomado esta opción de financiamiento ilegal, pese a las reiteradas denuncias de violencia que aplican quienes hacen estos préstamos a la hora de cobrar las cuotas.
Las autoridades se mantienen en alerta por este tipo de denuncias, en las que en algunos casos las personas han pagado con su vida, sin que ello implique el cese de la deuda, puesto que las investigaciones han determinado que este es un ciclo violento que arrastra incluso a familiares y allegados de quien toma esta peligrosa modalidad de financiamiento.