
Carlos Andrés Pérez Sánchez, de 27 años, deberá pasar los próximos dos años en prisión al ser sentenciado en el Tribunal Penal de Limón por disturbios durante las protestas en Limón, que detonaron violencia el 11 de setiembre.
Este joven, empleado de Recope desde hace ocho años en el área de Mantenimiento de Instrumentos en Moín, deberá guardar prisión preventiva durante 6 meses mientras queda en firme su condena.
El delito por el cual se castiga a Pérez se llama atentado contra plantas, conductores de energía y de comunicaciones, previsto en el artículo 260 del Código Penal.
Este delito castiga con prisión de 1 a 4 años de cárcel a quien atente “contra plantas, obras e instalaciones destinadas a la producción o transmisión de energía eléctrica o de sustancias energéticas”, según fija el artículo 255 del Código Penal.
De acuerdo con la acusación, Pérez atentó contra la planta de Recope en Limón, ya que durante las violentas protestas de hace casi tres meses, mediante el uso de un objeto idóneo desconocido, cortó el cable de señal de nivel de las esferas donde se almacena el gas GLP y retiró dos fusibles que dan electricidad a los instrumentos locales, acciones con la cuales obligó a parar la descarga de gas que en ese momento se efectuaba del buque Strident Force.
Asimismo, el imputado con el fin de evitar que la esfera de almacenamiento de gas GLP se llenara adecuadamente dañó el sistema de las válvulas hidráulicas de esta, desconectando con un objeto idóneo las líneas de fluido hidráulico, tanto en su parte inferior como en la superior, de tal forma que la esfera quedó con las válvulas cerradas, creando un peligro para la seguridad común.
Al interrumpir el bombeo del buque Strident Force, al estar cerrada la válvula de entrada a la esfera, las tuberías y manguera compuesta pudieron sufrir una ruptura, liberando gas GLP a la atmosfera a una razón de 1.500 barriles por hora.
Sin embargo en ese momento ingenieros de Recope que se encontraban en el área de las esferas se percataron de que una de ellas recientemente fue manipulada y observaron la silueta del imputado a corta distancia, por lo que dieron aviso a oficiales de Fuerza Pública, junto con quienes emprendieron la persecución del encartado, deteniéndolo a unos metros del lugar del hecho poco tiempo después.
Gracias a que los ingenieros se percataron a tiempo de que Pérez atentó contra el funcionamiento de uno de los componentes de la planta transmisora de gas GLP, evitaron que ocurriera una conflagración.
En la Refinadora aseguraron que los daños en la válvula de la esfera ascendieron a ¢600.000 y tuvieron que pagar ¢15 millones a las navieras.