
Bogotá. (AFP)- Un camión bomba, drones y fusiles: Colombia vivió el jueves una sangrienta jornada con dos ataques en distintas regiones que dejaron 14 muertos y decenas de heridos en la peor embestida de los grupos armados en la última década.
Un camión cargado con explosivos estalló en una calle concurrida junto a una base aérea de Cali (suroeste), la tercera ciudad más poblada del país.
El ataque dejó seis muertos y 60 heridos, según autoridades que aún no han responsabilizado a ningún grupo armado.
Imágenes difundidas en redes sociales muestran vehículos en llamas, viviendas destruidas, personas heridas en el piso y gente que huye despavorida en medio del ruido de alarmas y gritos.
Más temprano, en el noroeste del país, la mayor de disidencia de la exguerrilla FARC arremetió contra un escuadrón de la policía que trabajaba en una misión de erradicación de narcocultivos.
Armados con fusiles y un dron derribaron un helicóptero y se enfrentaron a los uniformados en un ataque que dejó ocho muertos. Las autoridades aún no confirman si todos eran miembros de los cuerpos de seguridad.
La violencia se recrudece en el país a un año de las elecciones presidenciales. El 11 de agosto falleció el candidato favorito de la derecha, Miguel Uribe, tras sufrir un atentado a disparos en la cabeza.
El norte de la ciudad de Cali era un caos la tarde. La ciudad de 2,2 millones de habitantes, la más importante de la región del Pacífico, sufre una arremetida de guerrillas y grupos narcotraficantes que se disputan el rentable negocio de la cocaína que envían a Estados Unidos y Europa.
El presidente izquierdista Gustavo Petro pidió en la red X “al Estado colombiano y al mundo” declarar como “organizaciones terroristas” a dos facciones disidentes de las FARC y al Clan del Golfo, el mayor cartel productor de cocaína.