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1. A lo largo de la historia ginecológica, el cáncer de cérvix siempre fue el tumor femenino más frecuente y letal. Por ser una lesión interna que se ubica en lo más profundo de la cavidad vaginal, estos cánceres se detectaban en etapas muy avanzadas cuando la posibilidad de un tratamiento exitoso era muy baja.
2. Este panorama cambia con las investigaciones de Giorgio Papanicolaou, médico griego que emigra a Estados Unidos y concluye que, con la simple toma de una muestra del cuello del útero, que hoy llamamos Papanicolaou o citología, se puede descubrir el temido cáncer de cérvix en etapas iniciales. Además, nos permite detectar las lesiones precancerosas llamadas displasias.
3. Gracias a sus estudios hoy sabemos que el cáncer de cérvix no se forma de una manera súbita, sino que más bien pasa por varias etapas. Así, lo primero que se forma es una lesión precancerosa inicial llamada displasia leve, que, con el tiempo, en algunas mujeres, evoluciona a displasia moderada, luego a displasia severa y por último se forma el cáncer propiamente dicho.
4. Una vez formado el cáncer también pasa por tres estadios, al inicio es un cáncer “in situ”, luego un cáncer “microinvasor” y por último un cáncer invasor que además se puede extender a otros órganos. Todas estas etapas se pueden detectar con la prueba del Papanicolaou, claro está, durante las etapas precancerosas (displasias), los tratamientos son sencillos, nobles, rápidos, económicos, y sobre todo, nos permiten evitar que se forme el cáncer, de ahí la importancia de la toma periódica del Papanicolaou.
5. La prueba, que se debe tomar todos los años, consiste en tomar la secreción que se encuentra en el cuello de la matriz, a través de un procedimiento que dura si acaso unos cuantos minutos, con la ventaja que resulta totalmente indolora.
6. Este examen no requiere de ninguna preparación especial, si es posible se le indica a la paciente que acuda cuando no está menstruando y preferiblemente que no tenga relaciones dos días antes de la prueba. Sin embargo, se puede tomar, aunque la paciente esté con sangrado y haya tenido relaciones recientemente. Es decir, estas dos condiciones no impiden la toma del examen.
7. Es importante señalar que es muy importante que la paciente no se aplique cremas, pomadas, geles, o cualquier otra sustancia al menos 5 o 7 días antes del examen. Esto es particularmente cierto, en las mujeres que están en la menopausia y que usan cremas para lubricar la cavidad vaginal.
8. La prueba es tan noble que se puede tomar a lo largo de los nueve meses de embarazo, sin que represente un peligro ni para la madre, ni para el bebé en el vientre, ni para el curso del embarazo. De igual manera se puede tomar, con una técnica especial, en aquellas mujeres que no han iniciado la vida sexual.
9. Una vez tomada la muestra, se envía a un laboratorio especial donde con unos tintes especiales valoran las células recogidas del cuello de la matriz y se elabora un reporte indicando si hay alguna lesión de consideración.
10. Gracias a la citología o Papanicolaou se ha disminuido de manera considerable el cáncer de cérvix, sin embargo, todavía son muchas las mujeres que por “mil razones”, no se realizan esta prueba periódicamente. Sirvan estas palabras para motivarlas.