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El cáncer de mama se ha convertido en el tumor maligno más frecuente en la mujer. Esta alta incidencia ha provocado una serie de dudas e interrogantes que generan desconcierto, y que debemos aclarar:
No se ha logrado identificar planta alguna que sea eficaz en el tratamiento del cáncer. Se mencionan muchas plantas antioxidantes, pero todavía no hay investigaciones que así lo señalen.
Aun cuando el ajo es característico de las dietas mediterráneas que son consideradas saludables, es importante señalar que el ajo no representa un tratamiento para el cáncer de mama.
Se dice que el cartílago de tiburón es aliado en la lucha contra estos tumores, bajo la premisa que los tiburones no sufren ningún tipo de cáncer. En realidad, el cáncer también afecta a estas especies y sus cartílagos no ayudan a combatir los tumores de mama.
Si debemos destacar que hasta el consumo mínimo de alcohol repercute de manera negativa en la formación del cáncer de mama.
Es falso que los desodorantes, el uso de microondas y celulares pueden aumentar el riesgo de cáncer de mama.
El uso del brasier tampoco aumenta la posibilidad de desarrollar cáncer de seno. Tampoco guarda importancia el tipo de brasier, es decir, el uso de varillas de metal y otros aditamentos no se relaciona con este cáncer.
El tamaño de los senos no incide en el desarrollo del cáncer mamario.
Más preocupante resulta la idea de que la mamografía y el ultrasonido de mama pueden dañar al pecho y aumentar la posibilidad de que se desarrolle un tumor. Debemos señalar que ambos métodos son seguros y fundamentales en la detección precoz de las lesiones mamarias.
Las dietas saludables, con abundantes frutas, verduras y legumbres, disminuyen de manera categórica la posibilidad de desarrollar cáncer de mama. Debemos señalar que no sólo es importante comer sano, sino también esforzarse por mantener el peso adecuado. De ahí la importancia de la práctica periódica de ejercicio.