10 dudas aclaradas sobre los flujos vaginales

Una de las características más sobresalientes de la vagina es su secreción. Recordemos que la cavidad vaginal es similar a la boca, en el sentido de que siempre está húmeda, gracias a una sustancia acuosa conocida como flujo vaginal. 1. Por lo general este flujo es de color blanco, transparente o ligeramente amarillo. No tiene […]

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Una de las características más sobresalientes de la vagina es su secreción. Recordemos que la cavidad vaginal es similar a la boca, en el sentido de que siempre está húmeda, gracias a una sustancia acuosa conocida como flujo vaginal.

1. Por lo general este flujo es de color blanco, transparente o ligeramente amarillo. No tiene mal olor, no mancha la ropa íntima y no genera picazón, ardor ni irritación.

2. Los flujos de color verde o amarillo intenso aparecen con los cuadros infecciosos, mientras que los de color café, pardo, negruzco o chocolate son típicos de las alteraciones hormonales y menstruales.

3. Cuando la secreción vaginal ocasiona picazón y ardor, es sugestivo de infecciones causadas por hongos como la cándida o por virus como el herpes. Muchas veces estas manifestaciones ocurren solo en algunos momentos del mes, por ejemplo: con la menstruación o inmediatamente antes o después.

4. Durante la relación sexual, las secreciones vaginales aumentan y se llega a producir una enorme cantidad. Esto nos habla de dos factores: por un lado, de la integridad hormonal, y por otro, de los niveles de intensidad de la excitación.

5. Por ese motivo se estudian los niveles hormonales cuando una paciente consulta por problemas en la lubricación, es decir, porque la vagina está muy seca en pleno acto sexual. Desde luego, también se evalúan otros factores, como por ejemplo si la relación sexual y sus preámbulos le están resultando excitantes.

6. Merece mención especial cuando tanto la mujer como el hombre presentan en sus genitales picazón, enrojecimiento, ardor y fisuras. Muchos concluyen que se trata de una alergia al semen o al preservativo, cuando en realidad en la mayoría de los casos suele tratarse de una infección viral.

7. En el embarazo, con frecuencia el flujo vaginal pierde sus características normales, porque es común que suceda una infección por el llamado “hongo del embarazo”, el cual provoca picazón y secreciones blancas y espesas, como apelotadas. Este hongo también suele surgir al usar antibióticos o algunos tipos de anticonceptivos y cuando hay otras infecciones vaginales.

8. En la menopausia, el flujo vaginal disminuye hasta el punto de que la vagina se reseca, la penetración puede ser dolorosa y, en ocasiones, hasta genera sangrado. En estos casos, el tratamiento es muy simple y permite recuperar el ritmo sexual perdido.

9. En el ámbito popular, se cree normal que los genitales femeninos tengan olores desagradables y fétidos, comparables con el “olor a pescado” o a “rata muerta”. Como se comprenderá, esto es del todo falso. Cuando hay mal olor, es un indicador de una alteración, casi siempre infecciosa.

10. La salud vaginal tiene grandes repercusiones sexuales. Recordemos que un mal olor genital tiende a alejar sexualmente a la pareja. De igual manera, si con cada relación sexual se experimenta dolor, sangrado, ardor, picazón o molestias urinarias, la mujer puede perder el gusto por el sexo. De ahí la importancia de consultar cuanto antes, con el fin de evitar complicaciones.