La diplomacia de los pequeños
Opinión
H
oy es Irlanda. A pesar de no conocernos mucho, escucharon nuestros argumentos con respeto y atención. Mañana será Finlandia. Está a 15 grados bajo cero. Caminamos 100 metros con la nieve a un metro de profundidad. Tuvimos que secarnos antes de la reunión. Y en la noche, llegamos a Dinamarca. Así son las gestiones diplomáticas urgentes. Visitamos en esta oportunidad 13 naciones para salvar el país de un corte en la cooperación. Al final se logró el resultado.
Me ha tocado hacer gestiones en casi la mayoría de las naciones de la Unión Europea en diferentes momentos de nuestra diplomacia. Siempre hay una mayor atención hacia los potentes, y los que representan grandes mercados. Las naciones pequeñas deben sumar esfuerzos y contactos. También se da el fenómeno de que los grandes miembros pueden tener una política inteligente para América Central, que ayuda mucho a la región por la cooperación.
Unidad en la diversidad. Europa no juega como un equipo único. En cada votación, las naciones reaccionan de manera diferente. Los países discrepan, tienen diferentes visiones, aunque no nos demos cuenta, pues presentan unidad en muchos temas. Para Costa Rica, siempre ha sido importantes la visión escandinava, de Suecia, Finlandia, Dinamarca, y de Alemania que han jugado un trabajo interesante en temas ambientales.
El mundo escandinavo tiene un fuerte acento nórdico, al cual se han unido las naciones bálticas, cuando de asuntos comerciales se trata. Son seis naciones. La pequeña Estonia se ha convertido en líder educativo e informático. Países como España y Portugal han votado en el pasado por restricciones al comercio bananero de nuestro país. Pero cambian positivamente cuando aparecen temas migratorios. A veces, nuestro país ha tenido que generar mayorías, o grupos de apoyo, uniendo los más variados enfoques dentro de la Unión Europea para defender nuestros productos.
Mirar en profundidad. Para Centroamérica es muy importante que naciones como Polonia, Hungría, República Checa, Eslovaquia, Eslovenia, a pesar de su lejanía, entiendan que en este mundo tropical se depende de muchos productos y miles de trabajadores y sus familias viven de ello. Uno de los aspectos de la diplomacia en Europa es que no basta trabajar en Bruselas. Hay que mirar en Bruselas, los ojos de los funcionarios. Además, hay que conocer los importadores de nuestros productos, en los diferentes países, así como los diputados y sindicalistas que pueden bloquear nuestros productos en un determinado puerto. Así ha ocurrido en el pasado en Italia. Todo pequeño esfuerzo vale. Países como Portugal, con los que no tenemos embajada, se vuelven importantes por tener una visión agrícola, les hace entender más fácilmente cómo un bloqueo comercial nos puede afectar. Un mercado tan complejo requiere buenas defensas, pero sobre todo magníficos contactos diplomáticos, para poder tener una relación sólida. Costa Rica, un mercado en expansión, depende también, y fundamentalmente, del contacto tecnológico, científico, universitario, donde está la ciencia, que pueda responder a la competencia internacional. No hay socios ni grandes ni pequeños en una Unión Europea, todos son importantes. Me ha tocado gestionar apoyos de naciones pequeñas que nos entienden y naciones con las que hemos tenido gran amistad que nos castigan. No hay que sorprenderse, hemos siempre de buscar el mejor entendimiento. Así es la diplomacia, de manera que tenemos que tener relaciones con todos, los pequeños y grandes, pues no sabemos en qué momento vienen las restricciones comerciales, políticas o sociales.
*Diplomático
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Jueves 20 Julio, 2023
HORA: 12:00 AM
CRÉDITOS: José Joaquín Chaverri Sievert*