Tras el anuncio del Servicio Nacional de Salud Animal (Senasa) sobre la detección del primer caso de gusano barrenador en el cantón de Corredores en Puntarenas, las autoridades incrementaron la vigilancia en la zona sur del país con el fin de evitar la expansión de esta enfermedad.
La institución detalló que el hallazgo se dio en la herida abierta de un canino, el cual tuvo resultado positivo a la presencia del gusano. También informó que la enfermedad no solo afecta a caninos o bovinos, sino también a cualquier animal de sangre caliente, incluido el ser humano.
El síntoma más notorio del brote lo constituye la presencia de gusanos en heridas abiertas. Primero la mosca deposita sus huevecillos y posteriormente se desarrolla el gusano.
La mosca puede depositar hasta 200 huevecillos que dan origen a las larvas al cabo de 12 horas. Las larvas permanecen de 5 a 7 días en la herida alimentándose del tejido hasta que finalmente eclosionan.
El nombre científico de este parasito es Cochliomyia hominivorax. La larva se desarrolla mejor en climas cálidos y templados, bajo los 12° de temperatura no sobrevive.
“Las larvas son de color blanco cremoso, al madurar adquieren un tinte rojizo.
Están en posición vertical y enterradas profundamente en los tejidos, tienen ganchos y espinas, se mueven barrenando hacia el centro de los tejidos y su presencia puede provocar infecciones secundarias por organismos contaminantes.
Una vez desarrollada, la larva sale de la herida y cae al suelo, en donde emerge como joven adulto, el cual vuela en busca de una pareja para la reproducción” mencionó Senasa en un comunicado oficial.
REGIÓN BRUNCA ATIENDE EL CASO
El gusano barrenador fue erradicado de Costa Rica en 2000. Este es el primer caso que se presenta desde hace 23 años.
Las autoridades costarricenses comenzaron a efectuar controles más rigurosos en puestos fronterizos cuando Panamá emitió una serie de alertas y un decreto de emergencia por el incremento de brotes. Las afectaciones en humanos solo se producen en casos de falta de higiene o presencia de heridas abiertas.
Senasa alertó que, si bien la enfermedad puede afectar también a aves y humanos, las consecuencias económicas se dan cuando ataca a bovinos, ovinos y cabras.
DIARIO EXTRA contactó a Byron Orozco, encargado de la Oficina del Servicio de Salud Animal de la región Brunca, quien comentó que el personal correspondiente se trasladaba al lugar para atender la situación y evitar propagaciones.
La institución solicita a la población que ante cualquier caso de sospecha o detección de un animal con herida abierta y presencia de gusanera se contacte con la oficina de Senasa más cercana de inmediato. Otra medida que la entidad recomienda en sus informes sobre el tema, es que, en caso de detectar gusanos, aplique alcohol 70° en tanto se apersonan profesionales a atender la emergencia.
Luis Diego Obando, director de la Corporación Ganadera (Corfoga), alegó que es vital que los ganaderos se mantengan vigilantes para detectar cualquier posible anomalía en sus animales que indique la presencia de la larva.
También añadió que un productor con ganado afectado por el brote experimenta un aumento en los costos de producción, no solo porque que tiene que vigilar más atentamente a los animales, sino por la compra de medicamentos en la que podría incurrir, pues los infectados pierden peso, entre otros síntomas.
“(…) Estamos ante la necesidad de una acción conjunta entre el ganadero y Senasa que tiene la capacidad de adoptar medidas de contención, aplicar un manejo epidemiológico, establecer un control sanitario y en un caso extremo una declaratoria de emergencia (…)”, indicó Obando.
PRIMER CASO EN 23 AÑOS
El proceso de erradicación de la larva que culminó en 2000 comenzó a través del Programa de Vigilancia Epidemiológica del Gusano Barrenador de Senasa, donde se trabajaron tres fases. En 1995 se dio una fase de control que implicó la esterilización masiva de las moscas que ponen el huevecillo. Se alcanzó la cifra de hasta 60 millones de moscas por semana. Posteriormente, se trabajó una fase de erradicación que finalizó con la última muestra positiva de Cochliomyia hominivorax, la cual fue colectada en la Península de Nicoya el 22 de junio de 1999. Según Senasa, en aquel momento, la erradicación del gusano significó un beneficio de 50 millones de dólares anuales en reducción de pérdidas. Después de la erradicación de la plaga, se continuó con la vigilancia pasiva y activa de posibles brotes.
PERIODISTA: Jefry Naranjo
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Miércoles 19 Julio, 2023
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