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Espectáculos

¿Existen las relaciones tóxicas?

 

 

 

Muchas personas han experimentado alguna vez una relación de pareja de la cual quizá, pese al paso de los años, sienten que no han logrado sanar completamente. En estos tiempos de redes sociales, abundan publicaciones en que se habla de relaciones tóxicas y se dan tantas quejas como advertencias con respecto a si se está o no en una de estas situaciones, por lo que se puede generar confusión. Así las cosas, DIARIO EXTRA solicitó el criterio de Jennifer Fonseca Madrigal, licenciada en psicología, para abordar el asunto.
“Ahora en las redes sociales todo es tóxico: por ejemplo, ‘tengo un amigo tóxico’. Todo mundo es tóxico, en mi percepción ese es un término que lo quieren hacer encajar a todo. Todo lo que esté fuera de lo que yo creo o espero o contradiga lo que yo pienso es tóxico y no llegamos al punto”, comentó la psicóloga.
Y añadió, respecto a aquella relación en que los miembros de la pareja no parecieran llevarse bien, pero tampoco salen de ella: “No le llamaría una relación tóxica, hablaría más de una relación no sana. Aparte, dejaría por fuera lo popular, de aquellas relaciones que siempre van a tener un conflicto y no precisamente quiere decir que no está sana, sino que podría estar pasando por una situación específica”.
Concretó que es normal que surjan conflictos, pero “cuando la lucha de poderes entre ambas partes de la pareja está ahí en el medio, estoy luchando por quién tiene el poder o la razón, o porque ya uno de los dos tiene el poder y lo aprovecha sometiendo al otro, así es como identifico cuándo estoy enfrente de una relación que no es sana y que esto se presenta como un patrón de la relación, pasa en el día a día, no es que se presentó en un momento en cierta situación, sino que es una característica sobre la cual se desarrolla el compartir de esa pareja”.
Consultada sobre si una relación de pareja siempre es un juego de poder, recalcó: “una relación no sana podría ser un juego de poder. Siempre va a haber un momento en que seamos más vulnerables y por eso quizá busquemos una pareja también, podría ser que yo busque en el otro aquello de lo que a mí me hace falta. Por eso la famosa frase de que ‘polos opuestos se atraen’, yo busco en la otra persona lo que me gustaría tener y no he podido desarrollar y quizá eso es lo que me llama la atención”.
“Entonces sí hay un poder que en ciertas ocasiones puede cederse en una situación u otra”. Fonseca ejemplificó que, como los miembros de una pareja tienen distintas formas de abordar temas, quizá a uno/a se le facilite cierto asunto y por eso se encargue de ello, pero nunca pasándole por encima a su pareja. En ese caso se cede porque se confía en las capacidades de la otra persona, pero si es una relación no sana, podría darse que ya alguien tiene el control o se la pasen discutiendo por todo.

¡COMUNICACIÓN!

“Cualquier tipo de relación requiere de comunicación transparente. Entonces, cuando no se habla de ciertos temas en una relación de pareja, empieza a hacerse una bola de nieve. Por ejemplo, digamos que me enojo con mi novio un día porque hizo algo, pero no se dio cuenta, entonces si dejo ese resentimiento guardado, mañana hace otra cosa, pero nunca se lo dije, no le dije ‘es que no me gusta que usted haga esto y esto’. Detalles mínimos que se van juntando”, explicó.
La psicóloga llamó la atención a cómo durante el principio de las relaciones este tipo de situaciones se presentan, pero no se hablan porque todo es muy lindo y se cede mucho con tal de que el vínculo se afiance.
Tampoco se debe presuponer que se sabe lo que la pareja piensa o cómo va a actuar para que ambos puedan crecer juntos. Además, recalca que se debe pensar en transmitir, no en discutir, para que se propicie la comunicación.
Enfatizó la importancia de conocer los límites propios y ajenos, así como saber lo que se está dispuesto/a a ceder y qué no… “Ejemplo: a mí no me gusta salir los sábados, pero a mi pareja le encanta, entonces yo podría ceder yendo a algún lado de semana por medio a un lugar que ambos disfrutemos. Así se va equilibrando, para que la relación se vaya desarrollando. Así van madurando las personas a la par de la relación”.
Y agregó: “Importante en una relación es que se teme transmitir lo que me puede molestar, porque me preocupa que mi pareja deje de pensar bien de mí”. Así, algunas personas empiezan a ocultar aquello que piensan que a su pareja no les va a gustar de sí mismas hasta más no poder y ya cuando se sienten molestas la reacción no se comprende, pero si se llega a dar un grado de confianza adecuado para hablar de lo que sea, se puede solventar gran parte de estos malentendidos.

¿Y SI SOMOS “TÓXICOS”?

Asimismo, la psicóloga invita a las personas que tienen pareja para que se cuestionen hasta qué punto están cediendo en sus relaciones, qué no les está gustando y por qué, para que busquen lo que está detrás de eso que se siente.
Advirtió que, si una relación de pareja está mal y se puede considerar no sana, las personas involucradas deben comprender que terminar no acabará con el problema, pues posiblemente ambos se encuentren envueltos en un patrón, de modo que podrían reproducirlo si solo optan por separarse, romper el vínculo y unirse a alguien más.
Entonces, lo mejor es autoanalizarse, ver en qué momentos de la relación se cedió cuando no se deseaba hacerlo y cómo se puede actuar de mejor forma en otra oportunidad, comunicarse a tiempo para que no vuelva a pasar lo mismo, sin irse a extremos como decir que ya no se quiere otra relación o exagerar con la sinceridad y volverse hiriente o hasta grosero/a. “Se trata de buscar equilibrios, sin transgredirme yo ni transgredir a la otra persona, se debe medir si es posible equilibrar los deseos y necesidades de ambos”, puntualizó.

¿QUÉ NO ES NEGOCIABLE?

Al consultarle a la profesional con respecto a hasta qué punto se vale ceder y hasta qué punto nos hacemos daño, subrayó: “Ese es el punto medular, hasta donde yo sienta que no estoy perdiendo mi identidad, al entrar en una relación se debe tener claro qué es negociable y qué no, y eso depende de cuáles son mis valores, cuáles son mis creencias, que debo identificar si son transmitidas socialmente, con qué siento comodidad”. Externó que en un punto en que la otra persona no comparta esas mismas formas de ver el mundo, ya no será posible negociar, pues equivaldría a perder identidad.
“Para tener una relación debo conocerme yo misma, porque, si no, no sé hasta dónde puedo ofrecer y qué puedo ofrecer. En todas las relaciones que tenemos, vamos aprendiendo cosas que no son negociables, porque ya se negociaron alguna vez, pero no me hicieron sentir bien, por eso sé que no es negociable, forma parte de mi identidad”, recalcó.
Recomienda pensar en el camino que se desea transitar, definir qué se espera lograr y cuáles sueños se tiene y preguntarse si la relación que se tiene en la actualidad acerca a esos fines. Si se desvía demasiado del camino, no se vale negociar.
Aduce que se debe buscar ayuda profesional cuando el impacto de la relación ha dañado mucho a una de las dos personas o a ambas, o cuando se sabe que se causó daño a la otra persona. También si se siente afectado/a o no entiende qué ha hecho que sus últimas relaciones terminan igual.

¿POR QUÉ SE PERMITE ALGUIEN ESTAR ASÍ?

De acuerdo con la psicóloga Jennifer Fonseca, las personas que se acostumbran a ceder el poder en la relación lo hacen porque esto les resta responsabilidad sobre sus propios actos, de modo que se teme no estar a la altura de las circunstancias y continuar el camino sin alguien a la par. Asimismo, en el caso de la otra persona, no quiere perder el poder. Es muy similar a lo que pasa con las personas agredidas por su pareja, según comenta la especialista.
Y en el caso de quienes se la pasan peleando, se juega el ego, al no estar dispuesto/a a perder en discusiones o en el juego de poder. Asimismo, pesaría el qué dirán, cuando las personas se sienten presionadas a mantenerse en pareja porque eso se espera de ellos, aún a costa de sacrificar el bienestar. Acota que en estos casos las personas se aferran a lo que van a perder sin fijarse en cuánto ganarán en salud mental.
Asimismo, hay personas que ya tienen familia y se preocupan porque se afectaría a los hijos si se da una separación, pero también deben pensar en qué tan factible sea la convivencia, pues de igual modo el quedarse juntos solo porque sí tampoco será la solución. Por supuesto, ese sería un caso más complejo que requeriría ayuda profesional.
Sobre si existe la posibilidad de “arreglar” una relación no sana, o incluso si valdrá la pena, aduce que: “depende no solo de las personas sino la situación, qué está haciendo que la situación no sea apropiada, si es algo que se puede negociar, si es algo que puedo cambiar, y que precisamente puedo empezar a trabajar, vale la pena trabajar y luchar en cómo resolver esa relación. Siempre que sea un tema de escuchar, comprender y ajustar, mejorar desde la comunicación, siempre que ese nuevo encontrarse funciona para crear una relación mejor, más sana, más feliz, que nos brinde salud mental y nos permita crecer a ambos”, pero advierte que se requiere ayuda y efectuar sacrificios recíprocos.
Y finalizó: “Cuando hay algo muy fuerte, que ya no hay ni siquiera una posición en que la otra persona no quiere ceder o yo no quiero ceder, o que inclusive ya se transgredió la individualidad, ahí es muy complicado, debería identificar yo hasta dónde quiero continuar y valorar a qué le damos más peso, si continuar responsabilizándome de mis actos o decidirse a que cada uno crezca por su lado”.

 

 

 

PERIODISTA: Redacción Diario Extra

CRÉDITOS: Daniel García

EMAIL: [email protected]

Lunes 16 Mayo, 2022

HORA: 12:00 AM

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