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Opinión

Había una vez un bar detrás de mi casa

Gustavo Rojas Salgado

Hace unas semanas, vecinos del centro de Heredia y barrio Escalante en San José, denuncian los problemas ocasionados por los bares en zonas residenciales.

Desde mis ocho hasta mis veinticinco años, viví con un bar detrás de mi casa, ubicada en La Aurora de Heredia. Les voy a contar un poco mi experiencia, para crear empatía con vecinos que también se han visto afectados por comercios como estos, cuyas patentes han sido aprobadas por las municipalidades respectivas.

Todos los fines de semana era un suplicio, el bar tenía permiso de karaoke, eso conllevaba escuchar a susodichos cantando a flor de piel el famosísimo estribillo de “garrote, garrote, garrote, garrote chiquito y grandote”. Las vibraciones del sonido musical eran tan fuertes que rebotaban en las casas de la cuadra al frente de la mía, y en ocasiones hasta los vidrios de las ventanas cimbraban. Todas las semanas, de viernes a domingo, era la misma historia.

Mi madre y yo hacíamos guardia, dado que no podíamos dormir y ya a medianoche llamábamos a los números de la Policía Municipal de Heredia, esperando a que les diera la gana de atender la denuncia. A veces las unidades llegaban, otras veces no. También había que tramitar la denuncia ante el Ministerio de Salud, para que midieran los decibeles del ruido y emitieran la orden sanitaria. No se logró mayor cosa tampoco.

Pero como toda historia de terror, el karaoke era solo la punta del iceberg. El abuso del licor y la violencia que le acompaña me hizo testigo de peleas a puño, con machetes, piedras, pedazos de botella, personas heridas y disparos con arma de fuego. Aunado a esto, como la zona es conflictiva, era tierra fértil para la venta y consumo de drogas.

Por ahí del 2015 dicha patente venció y el bar se cerró; hoy el local es ocupado por una iglesia evangélica.

Así que vaya mi sentimiento de solidaridad hacia los vecinos del distrito central de Heredia y de Barrio Escalante, que sufren de la contaminación por ruido, como consecuencia de los bares cercanos a sus casas. A nadie le deseo el suplicio de dormir mal, escuchar borrachos peleando y tener que estar básicamente rogando al gobierno local y al Ministerio de Salud que actúen conforme al derecho que nos asiste de vivir quieta y reposadamente.

PERIODISTA: Redacción Diario Extra

EMAIL: [email protected]

Sábado 14 Mayo, 2022

HORA: 12:00 AM

CRÉDITOS: Gustavo Rojas Salgado

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