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Espectáculos

Celebremos el Bicentenario desde nuestras cocinas tradicionales

Dra. Nancy Solano*

 

En la celebración del Bicentenario de nuestra independencia exaltemos nuestras tradiciones y la idiosincrasia del ser costarricense, aquel costarricense que goza de libertad y soberanía desde 1821. Nuestra independencia sabe a historia, cultura y tradición, que también la podemos saborear a través de la diversidad alimentaria y de las diferentes opciones gastronómicas que posee nuestro país.

La celebración de 200 años de independencia también pasa por el conocimiento de nuestras cocinas como parte del patrimonio culinario costarricense, y la necesidad de seguir revitalizando esas tradiciones alimentarias que son importantes para el estado nutricional, la salud mental y el bienestar del individuo.

Costa Rica en los primeros años de vida independiente se caracterizó por empezar a visibilizar las huertas y la siembra de alimentos para consumo propio, por medio de trueque o en mercados locales. Nuestra cocina es una fusión precolombina con técnicas culinarias traídas de Europa, África y Asia. El uso de los productos locales y la tradición comunitaria empezó a formar su acervo patrimonial que han configurado un perfil gastronómico particular. 

Si hacemos un recorrido geográfico de nuestras prácticas alimentarias, que no solamente nutren nuestro cuerpo sino también el espíritu costarricense, encontramos algunas particularidades. Iniciando desde lo que le podemos llamar la Costa Rica mesoamericana, hoy Guanacaste, encontramos una variedad de alimentos derivados de la milpa, y la triada: maíz, frijol y ayote. Por ejemplo, la tradicional tortilla, el tamal de maíz pujagua, chorreadas, las rosquillas guanacastecas de maíz con queso, entre otras, así como la famosa cuajada que proviene de tradiciones indígenas chorotegas. 

Nos referimos a la cocina de Limón con preparaciones como el ¨hammanì que se consume como un postre a base de maíz, leche y coco. La bebida tradicional de agua de sapo que procede de la tapa de dulce, limón y jengibre, hasta el conocido rice and beans y el guiso de angú (banano verde con tomate). En la zona de Puntarenas encontramos las preparaciones con piangua, la famosa resbaladera a base de arroz con canela, leche y azúcar, las preparaciones con mariscos. 

Recorriendo el Valle Central, Alajuela, Heredia y San José, nos encontramos con los famosos picadillos de papa, chicasquil o papaya, miel de ayote o de coco, olla de carne, bizcocho, pozol, prestiños, chancletas, semillas de ayote. 

Por ejemplo, si nos referimos al patrimonio alimentario de una provincia protagonista del acto de independencia, como lo es Cartago, encontramos el maíz crudo, pozol cartaginés, picadillo tradicional ajiaco, gallitos de picadillos de papa o picadillo de papa con hojas de coliflor, picadillo de arracache, cajetas mechudas, conserva de chiverre, tamal asado de maíz Cartago, entre otros. 

La riqueza y variedad de alimentos que forman parte de la cocina costarricense como el zapote, marañón, quelites, flor de itabo, tacaco, chicasquil, papaya, pejibaye, frijoles, maíz representan una fuente importante de carotenoides, vitamina A, vitamina C, ácido fólico estimulan una buena función inmunológica. La forma en que las técnicas culinarias se conservan son un reflejo de un alto valor cultural y nutricional. 

Podemos observar como el grano de café, recientemente se ha convertido en el décimo quinto símbolo nacional; por su calidad reconocida a nivel internacional y por el aporte al motor de desarrollo económico, social y cultural que inició en el pasado. En el 2014, el maíz fue declarado parte importante de nuestro patrimonio cultural. El tacaco (sechium tacaco) es un alimento de origen autóctono y endémico, que solo podemos encontrar y consumir en nuestro país, por lo que podríamos considerarlo un patrimonio natural rico en ácido fólico, potasio y vitamina C. 

De esta manera, muchas preparaciones gastronómicas y la diversidad alimentaria con identidad costarricense perpetúan nuestras manifestaciones culturales a través de la alimentación. Se visibiliza la relación con la agricultura, bajo un concepto de salud, nutrición, respeto al ambiente y economía solidaria  

Nuestras cocinas tradicionales tienen un rico aporte nutricional y cultural que podemos exponer ante el mundo, por medio de un potencial desarrollo de turismo gastronómico diferenciado y caracterizado por un enfoque de seguridad alimentaria y nutricional, protección del ambiente y desarrollo sostenible. 

 

*Colegio de Profesionales en Nutrición

 

PERIODISTA: Redacción Diario Extra

CRÉDITOS: Dra. Nancy Solano

EMAIL: [email protected]

Martes 14 Septiembre, 2021

HORA: 12:00 AM

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