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Opinión

Nuestra casa pública: debemos ordenarla

Otto Roberto Vargas Víquez

¿¢4,606 millones por día? Ese es el monto de los intereses que pagamos por la deuda. Vivimos solicitando préstamos. La deuda pública equivale al 67,4% PIB.
Ante ello, debemos ordenarnos: necesitamos crecimiento y desarrollo… es nuestra responsabilidad nacional.
La casa pública (Estado, Gobierno, Municipalidades) es responsabilidad de todos, muy especialmente de las personas que ejercen autoridad pública -por mandato popular-.
La casa de todos (Costa Rica) debe ser reestructurada, no utilizada para el beneficio particular. Debe ser para el bien general.
El orden -en nuestro hogar nacional- no debe ser descuidado. Elegimos representantes para que ejerzan en nuestro nombre; para que impulsen crecimiento económico y desarrollo social, para respetar la dignidad humana, proteger la justicia social y rescatar el bien común.
Elegimos autoridades públicas para que administren adecuadamente, para que inviertan razonablemente el dinero del pueblo; no para que lo gasten, como si nuestro país fuese un carnaval. Elegimos para la responsabilidad, no para el derroche.
La plata del contribuyente se debe respetar y no malgastar. Se debe invertir para el progreso general, no para el favorecimiento particular.
El impuesto que se da al gobierno implica menos dinero, menos recursos para nuestras familias. Significa menor capacidad de compra, menor consumo.
Los impuestos son para generar prosperidad social, no para el privilegio personal.
Como pueblo debemos crear riqueza nacional. El Gobierno respetar las legítimas iniciativas de las personas -trabajadores y empresarios (micro, pequeños, medianos y grandes)-. Solo creando riqueza -sin que el Estado juegue y despilfarre los impuestos- se podrá aumentar el bienestar y el pleno cumplimiento de los derechos humanos, por ejemplo: al trabajo, la salud, la educación, la vivienda, la recreación.
Nuestra sociedad es creativa, emprendedora, valiente, trabajadora, esforzada, cooperadora, solidaria; pero nuestro Estado (el gobierno) se ha convertido en gastón; no en promotor del desarrollo. Ha gastado hasta lo que no se tiene y continúa con hambre de más impuestos… quiere el dinero de nuestras familias: para seguir gastando, no invirtiendo.
Por supuesto que como Estado (por vigilancia de la sociedad) ha realizado actividades buenas; pero eso bueno se está terminando y eso es peligroso.
Se ha hecho lo favorable, pero también el dinero no se ha cuidado lo necesario, se ha incorrectamente administrado. Ha faltado la prudencia y fallado la oportuna fiscalización.
El dinero público por ineficiente administración, por el uso inadecuado, no alcanza e incluso ha obligado a pedir prestado cada día más. Y ese pedir prestado (generalmente… pagando interés caro).
Más de 24 billones de colones: es el monto de nuestra deuda pública; según el Ministerio de Hacienda, esta equivale al 67,4% PIB.
Al cierre del 2020, el pago de intereses fue de más de 138 mil millones por mes; sea ¢4,606 millones cada día.
El monto de los intereses llegó a la cifra récord: 1,6 billones de colones, que es igual al 4,82 del PIB.
El pago del año 2020 es similar a la cifra de todo el déficit fiscal que se registró en el 2006, esto según datos de Hacienda.
Todas estas cifras sobre deuda e intereses son prueba de nuestra realidad: estamos peligrosamente endeudados. Se gasta más de lo que se tiene. El Estado, (el Gobierno) gasta y gasta, no invierte racionalmente.
Costa Rica, los gobernantes -todos- debemos ser realistas y con actitud responsable aceptar que nuestra casa pública está débil (deteriorada). Debemos reestructurarla para servir a las personas, no para que el Estado se sirva del pueblo. Debemos recomponer nuestras instituciones para el bien común. El gobierno debe reasignar los recursos para la justicia social. Debe renegociar: cambiar deuda cara por deuda más barata, deuda interna por deuda externa.
Todo gobernante, todo funcionario público, facilitar acciones positivas para la reactivación y el crecimiento económico. Para la recaudación efectiva de los impuestos, para atacar la evasión. Recordemos que sin riqueza nacional es imposible el desarrollo integral.
Sirva para la reflexión, el sentir del presidente del Tribunal Supremo de Elecciones, que -en reunión con los jefes de fracciones legislativas- expresó: “la desazón y el enojo en medio de la sociedad costarricense… es un caldo de cultivo perfecto para el surgimiento en el país de propuestas de carácter autoritario y populistas”.
Ese sentir -también- es el de muchísimas personas, y ante esto sólo queda lo correcto: menos palabras y más hechos para el bienestar de todos los habitantes. Requerimos un Estado facilitador… no un contra las personas.

*Diputado (presidente) del Partido Republicano Social Cristiano

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Martes 02 Marzo, 2021

HORA: 12:00 AM

CRÉDITOS: Otto Roberto Vargas Víquez*

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